Esto en casa lo contamos como anécdota graciosa: si mi hermano se hizo fanático de Twin Peaks es por culpa de “Solos en la noche”.

Por el 2001 me dio con escuchar más la FM que la AM. Pese a que la consideraba inferior (en la radio que la escuchaba no tenía manera de notar el sonido estéreo) por la baja cobertura (alguna vez escuché Radio Festival… en Temuco) me atraía mucho Radio El Conquistador. Era siempre la señal más potente del dial y su cobertura era inigualable en cualquier accidente geográfico. Era, de hecho, la única radio que se escuchaba en algunos subterráneos y camino a Til Til.

A las dos de la tarde, de lunes a viernes, a eso de las 2 de la tarde, El Conquistador emitía “Gran emisión de música selecta”. Eso, hasta las cuatro y media, cinco, cinco y media de la tarde. Eso se acabó el 2001 cuando pusieron en ese espacio música de supermercado. Sin embargo, quedó la emisión del fin de semana, que partía a las 3 y duraba toda la tarde. Siempre las piezas eran presentadas por la voz de LorenzYoung, que hablaba como un viejo lord inglés. Ni idea que quien estaba detrás era, en realidad, un italiano que hacía rato se había afincado en Chile, y para peor, una vieja gloria de la radiofonía pre sesentera.

Eliminaron la Gran emisión de música selecta y uno se cambió de dial a probar otras cosas, como la pasta base y El portal del web. Sin embargo, para la noche, se anunciaba la “Reunión musical selecta” que era como la Gran emisión de música selecta pero más breve, una hora. Partía a las 9 y media (después de “Joyas musicales”, media hora de piezas clásicas muy conocidas, de esas que les ponen a las películas cuando se pican a cine arte), solo para esperar aquello que se anunciaba todo el día con gran misterio: Solos en la noche.

Radio “El Conquistador” era (y es) una radio de derecha, a ratos odiosamente de derecha, pero uno lo toleraba por la buena música. En él, conocimos a Germán Gamonal, en sus dos programas de análisis político muy democratacristianos, auspiciados por Ohio National, sea lo que sea que vendiera Ohio National. A la tarde llegaba la Doctora Cordero a imponer la línea editorial de la radioemisora. Y al final, “La hora del búho”, que se llamaba así porque estaba Javier Miranda. Después lo llamaron “La hora de los búhos” para no dejar excluído a Benjamín Palacios. Después echaron a Miranda. También a la Cordero. De todos modos yo ya no escuchaba El Conquistador por las tardes.

Ahora uno googlea “Solos en la noche” y te salen puras reseñas sobre el libro de Zamudio, pero en ese entonces Solos en la noche era un programa muy psicodélico. Partía a las 10 y 30 u 11 y terminaba a las 1 de la madrugada. Sigue locuteando Lorenz Young (pobre tipo, ¿no es muy tarde para estar trabajando? pensaba yo a esa edad) y leía pensamientos -la mayoría muy sosos, que ahora uno puede encontrar en un libro de autoayuda -pero que en la voz de Lorenz Young sonaba como un masaje mental para antes de dormir.

De tanto en tanto, aparecía aquél programa llamado “Magazine”, una breve reseña de datos curiosos. Tarde me enteré que los guiones los hacía Sergio Melitón, quien va por los videos de youtube que rescataron las pocas cápsulas que se salvaron del olvido comentando las amargas circunstancias en que fue despedido. Y yo jurando que Lorenz Young las hacía todas. Bueno, también pensaba que Lorenz Young se quedaba en la radio toda la noche, en especial cuando el 2004, de la nada, el “Solos en la noche” pasó de terminar a la 1 de la mañana, hasta las 2, y al final a las seis, cuando ya la radioemisora pasó a tener transmisión continua. Ahí recién me cayó la teja que todo lo grababan de día y que todo consistía en un computador poniendo una lista en Winamp.

 

“Solos en la noche” era un programa extraño. Frases sosas, pero en la voz de Lorenz Young. Música como de meditación de centro de Antares de la Luz, pero con sonidos de fondo. Sí, porque a esa extraña música instrumental le metían o el sonido de unas gaviotas en el mar, el sonido del viento agitando las ramas de un bosque de álamos como ese que hay en la ruta de Limache a Quillota, las olas del mar, unos pajarillos cantando fuerte al atardecer. Y eso te hacía viajar mentalmente a otros lados. Ideal para quedarse pegado en la silla a las una y media de la mañana mientras estudiabas para la prueba del día siguiente y no avanzar nada y echarse el ramo por andar escuchando radio y soñando paisajes idílicos babosamente.

Uno, ante la abundancia, no tiene en cuenta la fugacidad de los registros. Incluso un programa tan popular como “El Portal del Web” fue borrado de todos los archivos de Iberoamericana, y por eso incluso con su retorno, los audios del recuerdo que pasan por la radio corresponden a archivos que grabaron auditores (y por eso el audio, para siempre incompleto, lleno de ruido y parásitos, en monofónico, de la primera aparición de Magmanaman, es el que corresponde al que grabó este servidor en un caset, y del cual solo hay copias en mp4 de 32 kbps… sí, al menos tuve la deferencia de usar aac en 2004 como compresor), y “Solos en la noche” no iba a ser la excepción.

Según la voluntad de Lorenz Young, éste no tendría problema en que su voz siguiera en las cuñas del programa, al menos hasta que la generación que creció con el programa ya pasara. Uno supondría que eso es un para siempre, considerando que los que crecimos con el programa teníamos 12 años en 2002. Pues bien, paulatinamente lo han ido retirando. En Radio El Conquistador de Santiago hace ya tiempo que no está. Aún las encontraba en las señales de regiones. Alguien dijo que en la página web uno seleccionaba el stream “Fina Tradición” y podía escuchar la radio de antes de su giro más pop. Ese stream estaba permanentemente caído. Anoche busqué las señales una vez más, pero ya todas las cuñas de Lorenz Young habían sido reemplazadas por una voz que se asemeja a la de Benjamín Palacios pero no puedo decir a ciencia cierta si es él.

En definitiva, “Solos en la noche” se ha ido, y todo lo descrito queda en la memoria de los que se acuerden.

 

¿Qué tiene que ver Twin Peaks en todo esto? Ah, es por la cortina que abre “Solos en la noche”.

Bueno, es la música de la cortina de “Twin Peaks”. Se supone que accidentalmente se pilló con esta música y dijo “ah, es del programa raro que escuchaba mi hermano en la noche”. De allí pilló que el compositor era tal, y la serie a la que correspondía. Y así nació chocapic.

Como sea, hay cosas que ya no volverán, y uno lamenta no haber sacado una copia para sí a tiempo.