Una semana después de nuestro artículo sobre los vicios que ha traído el uso del Voucher/subvención de alimentos de la JUNAEB, aparece en los medios un estudio que revela que el segundo uso más expandido por cantidad de dinero asignado de la misma es en la compra de comida en cadenas de Comida rápida, siendo MacDonalds la más favorecida.

Unos días después, también, nos botaban la séptima fanpage en facebook, presumimos debido a una acción concertada de censores que hace tiempo nos vienen denunciando páginas.

Hoy, nos despertamos con la transversal acción de los diputados que quieren imponer nuevas condiciones a las empresas de comida rápida que expenden comida pagada con el voucher Junaeb, para imponerles “tener una opción saludable” para las personas que deseen comer ahí.

Esta idea es absurda. La Junaeb impone la obligación de ofrecer una “opción saludable” a tarifa fija, que por lo general es una opción más bien espuria que queda en una muela. De lo contrario, la Junaeb no autoriza el pago con su tarjeta en el local. Así mismo, no se reciben pagos pasados la media noche, pues se presume que no se trata de un uso asociado a la educación.

A menos que la ley trate de restringir el uso de la tarjeta exclusivamente a la compra de “ese” menú saludable, que a menudo no es más que un pedazo de lechuga con una cucharada de atún, prohibiendo la compra de otras comidas, no vemos qué hay de novedoso en la propuesta que no haya sido ya aplicado por la Junaeb

Y así mismo, evita apuntar al problema patente en esta situación: que el dinero asignado es poco, que entregarlo el forma de vales fomenta su mal uso y acaso la obesidad y evita, por cierto, enfrentar el hecho innegable que la única manera de garantizar una buena y efectiva alimentación es que ésta la administren casinos operados por funcionarios de carrera, no operarios subcontratados mal pagados controlados por empresas que persiguen lucro.