Por Don Fermín Etarrietta Mamhón

Rector de la Universidad Privada Patriótica /Empresario /Filántropo

Escribo esta columna para solidarizar con el pueblo de Venezuela que ha vivido un calvario de mucho más de mil días por tener contaminada el alma de su patria, de tal forma, que ni las fuerzas armadas son capaces de escuchar el clamor popular como alguna vez lo hicieron por necesidad las de Chile.

Así como solidarizamos con los pequeños empresarios y carabineros víctimas de la violencia y vandalismo durante las protestas de los estudiantes en Chile lo mismo hacemos con nuestros estudiantes en Venezuela, esta vez víctimas de un gobierno enemigo de las libertades individuales guiado por el odio como en los peores días de Stalin.

Las miles de imágenes que llegan a través de la prensa son elocuentes y hablan de un quiebre institucional que sólo tiene una solución: la que lamentablemente ya no está al alcance del afligido pueblo hermano ya que a diferencia de nuestras queridas Fuerzas Armadas, las de Venezuela son leales a las potencias extranjeras como Cuba o Corea del Norte.

Por eso es necesario que los chilenos usemos las herramientas diplomáticas que disponemos para convencer a los EE.UU. a que vayan en ayuda antes que sea tarde, enviemos tropas con ayuda humanitaria.

Tenemos gente en la OEA, en la ONU, en la CIA, aprovechemos nuestra influencia para tratar de ayudar a un país que nos necesita, que necesita la libertad e independencia que tenemos nosotros y que una potencia como EE.UU. puede ayudarle a conseguir.