No, él no es Cristóbal Briceño.


Foto referencial y de archivo que encontré en google para que nos tomen en serio porque esta entrevista fue real, no fue producto de mi imaginación febril


Hace meses que estábamos persiguiendo a Cristóbal para una entrevista. No sin miedo: la imagen que las recientes polémicas han construido en torno a su figura remarcan la idea de un genio atormentado demasiado lindante con la misantropía (Cfr. Vargas Rojas, Vanessa, entrevista en “El Desconcierto”) a derechamente la mala voluntad alimentada por la hibris (Cfr. Comentarista típico de Emol trasladado a Bio Bio Chile comentando sobre el “Googlegate” o el “Googlee mija”). Más aún, el remarcar que el concierto empieza “puntual” reafirma la férrea disciplina con la que el entrevistado dirigía su vida. Y es entendible: en un país que ha perdido el respeto por sí mismo, nadie comprende que la puntualidad es un signo de respeto por el tiempo ajeno, máxime cuando el tiempo es un bien que cada segundo se vuelve escaso.
Sin embargo, cuando es fin de semana, la conurbación de Valparaíso pareciera ser invadido por Santiaguinos pechadores. Son reconocibles no solo por llegar masivamente en automóvil, sino también por su agresiva forma de manejar. Aún más, el transporte público se vuelve escaso y deficitario. Así es como el quedarse estancado en un semáforo puede significar perder un tren; perder un tren puede significar la diferencia entre llegar muy pronto o groseramente atrasado. Me tocó llegar groseramente atrasado.
Por eso habría que aplicar el Plan B. Si servidor escribe desde Quilpué, otro colaborador de esta gacetilla irregular electrónica juega de local en Valparaíso. Colaborador que debería oficiar de fotógrafo. Le avisé que no sólo le tocaba jugar al arco sino que probablemente tendría que chutear el gol; pues bien, ya iba en mis diez minutos de retraso cuando éste me avisa que se le reventó una cañería en la casa, la vecina le estaba dando color porque le miró los calzones y apareció una mina a reclamar paternidad así que no podría asistir, probablemente. Ese probablemente, en chileno, es siempre un definitivamente.
Sin esperanzas, o con miedo a una reprimenda, llego no solo atrasado: me bajo en la estación equivocada y camino el doble de lo que habría caminado por las peligrosas calles de Valparaíso, aún más en ese barrio maldito, donde el alcohol y la cuchilla son compañeras en relatos rancios de universitarios que se quedaron sin computadora portátil a plena luz del día. Llegué a Ele bar al filo de las ocho de la noche. Si llegué, fue con la idea de ver si por si acaso.
Pero nada de qué preocuparse. Cristóbal y compañía se entretuvieron en un local cercano mirando el partido de fútbol de su equipo dilecto, tras haber abordado el bus en Pajaritos con relajada -en la medida de lo posible -programación, después de haber cantado en la Marcha que pedía proteger a los Glaciares.
Así que, tras una breve prueba de sonido que consistió en ver qué tal iba el micrófono, qué tal la guitarra –sarcásticamente, en la mesa de sonido afirmaron “igualito a Nano Stern” –pasamos a camarines a iniciar esta conversación, hacer el tiempo para que lleguen los escuchas de Cristóbal Briceño y preparar el ánimo para una velada de música y pensamientos aleatorios, para de paso confirmar que todos los cuentos de terror sobre Cristóbal Briceño no eran más que infundios mal intencionados.

Primero que todo, Cristóbal, queríamos agradecerte que hicieras un tiempo para nuestro medio, justo cuando estás en vísperas de salir al escenario.

¿Pero por qué hablas en plural?

Y claro, cueeek. Por mucho que debería llegar el fotógrafo, yo estaba más solo que Jorge Lavandero, y aún así seguía hablando en plural.

Ah, es porque igual somos un equipo. Sacamos dos posts al mes, pero somos un equipo que mantiene vivo el pasquincillo.

Ah, bueno.

Y partimos.

Para salir del basural

Lo primero que queríamos explorar (y dale con hablar en plural) era respecto los letiv motiv que identificamos en tus canciones. Uno de los que identificamos, de partida, en el disco solista, (“Deja un rato piola”) era el momento fundacional de la religión mahometana (“Piedra Negra”). De ahí, inevitable es hacer el enlace con “Tora Bora” (Ases Falsos, “Conducción”). ¿Por qué esa fijación con esta cultura del medio oriente?

Sí, y también “Séptimo cielo” (Ases Falsos, “Juventud Americana”) que lo toca tangencialmente: El viaje nocturno al séptimo cielo que hace Muhammad, el profeta Mahoma, tras viajar de La Meca hasta Jerusalén en una sola noche. Cuando sube al séptimo cielo, Mahoma va pasando cielos como quien pasa etapas del SuperNintendo. Cada cielo tiene un jefe, que son los más grandes profetas: está Jesús en uno de los cielos más cercanos a la tierra, y a medida que va subiendo se encuentra con Moisés y Abraham , entre otros, hasta llegar a encontrarse cara a cara con Dios. Después le preguntan los otros jefes, que nunca han accedido a una entrevista personal con Dios, “¿cómo es él?”, “¿cómo se puede describir aquello que sólo emana luz?” les responde. Es una historia muy linda.

No conocía el dato aquél de “Séptimo cielo”. Y, para vergüenza propia, este dato estaba hace bastante tiempo consignado en “Briceñopedia”, fuente primaria indiscutible para cualquier estudiante de diseño a la que le hayan mandado a hacer la tarea de diseñar una carátula a un grupo sin andar preguntando fomedades. Pero dejemos hablar a Briceño:

Así he ido, yo creo, metiendo hartos datos o referencias sobre el Islam, que me interesa explorar, descubrir, y luego compartir, porque abundan noticias durante la crianza… en la mía no tanto, pero en las generaciones más recientes, referencias al mundo musulmán relativas a la violencia, al extremismo, a los terroristas. Entonces, ya que se está provocando este choque de mundos, se me hace interesante ayudar a ver el cuadro lo más amplio posible para que no nos confundamos.

Mucha gente no tiene idea, por ejemplo, que la religión musulmana es posterior al cristianismo. A nosotros nos suena como algo milenario, y no es tal. O sea sí, pero tiene milenio y medio, menos incluso. En parte intenta ser una corrección del cristianismo, que para ese entonces, en el año 600 y tanto, ya estaba completamente pervertido. Bueno, dicen que el cristianismo dejó de ser cuando murió el primer y único cristiano, en la cruz.

 Ahí cagó todo.

Lo que vino después es una deformación. Es que Cristo es tan atractivo como personaje, que es inevitable que no se transforme en Disney. Es una especie de Ratón Mickey. Los mismos niños hoy conocen al ratón Mickey y lo tienen muy bien identificado, y sin embargo nunca han visto una caricatura original del ratón Mickey. Lo mismo pasa con Jesús, porque es una figura muy atractiva, muy comercial, pero pocos se dan el tiempo de tratar de escudriñar en su mensaje.

En tu época de Fother Muckers hiciste ciertas referencias a los ritos cristianos, o al menos los católicos. Con “Justo y Necesario” es inevitable pensar en un misal romano. O en el disco de despedida de los mismos Fother Muckers.

Sí, “Entrega tu espíritu”, que tiene que ver con versículos sobre la crucifixión. “Inclinando la cabeza, entregó su espíritu.” Esa es una frase tan linda… La tomamos como punto de partida y lo sacamos en Semana Santa, con toda una puesta en escena. Ahora bien, aquello fue en un tono bien liviano, y tiene mucho que ver con jugar a dramatizar. Huevear en serio.

Para mí, el mensaje de Jesús, de Cristo, es mucho más íntimo y mucho más abstruso. Con lo que yo jugaba es con lo que todos traemos de la crianza, en un país tan católico como el nuestro.

Con parodiar a la iglesia. Además, en los adelantos que se han escuchando de lo que viene en Ases Falsos, está Gehena, que, simplificando mucho, es el purgatorio judío.

Ésta imagen y la siguiente: fotogramas de “Metrópolis” de Fritz Lang

Sí, son varias cosas. Gehena, originalmente el valle de Ge Hinnom, era el valle que daba a la puerta sur de Jerusalén, donde está el basural, donde tiran a los leprosos, a los ciegos, a los criminales, a los lisiados. Un basurero tanto de cosas como de humanos, de escoria social. También era el lugar donde se hacían los ritos al dios Moloch, donde le entregaban niños a una figura grande, un ídolo con fuego dentro al que le tiraban bebés vivos para que los engullera. Es harto más que una canción pop, y yo creo que me pegué con ese lugar leyendo un librito que, como decía un caballero, era chiquitito, pero tú lo dejas caer y llega hasta China. Era un libro muy poderoso. Se llama “Barrabás” de Pär Lagerkvist. Lo que más me gusta de él es El Enano, pero este Barrabás es tremendo, y fácil de leer, muy corto. Y es algo que personalmente busco y aprecio: la brevedad.

Libros cortos pero densos.

O sea, más bien cortos. Leo muchos cuentos. Soy malo para leer novelas de 500 páginas. He dejado muchas inconclusas, incluso novelas buenísimas, que me doy cuenta que son muy buenas y las he tenido que abandonar, como el caso de Crimen y castigo. El Quijote, también. Quizás, como hijo de mi generación, soy más disperso y requiero de otros estímulos.

Entonces, al final, esta fijación por las tres religiones monoteístas, ¿a qué obedecería?

A nuestro entorno. La influencia de estas religiones está presente en nuestra vida de la cuna a la tumba. Lo queramos o no somos una cultura que hereda sus conceptos de la cultura hebrea, y por cierto de la judía. Nuestras familias son católicas, o al menos se definen dentro del catolicismo, que sabemos viene del mismo camino. Aunque es una cuestión más social que teológica. Aquellos que tenemos familias rurales, sabemos que la misa es, o era hasta hace poco, un punto de encuentro ineludible, un eje del pueblo. El cura es una autoridad en el pueblo. La parroquia es el lugar donde se socializa. Entonces es fácil echar mano a esos tópicos. Además, su retórica está tan bien construida que se hace difícil resistirse a jugar con eso.

Gustavo Bueno, que tiene una volá semejante

Si bien no profeso ninguna religión, no tengo mayor interés en indagar en la existencia de Dios. Me parece que es un misterio tan evidentemente misterioso, que es así como tiene que permanecer. Para mí no es lícito preguntarme si Dios existe o no existe. Lo veo como algo demasiado inaccesible y no hallo ningún sentido en preguntármelo, y tampoco creo que cambiase o afectase mi moral el comprobar que Dios exista o no.

Otro de los temas recurrentes en las letras de tus canciones dice relación con el Apocalipsis. Me acuerdo de… (en realidad no me acuerdo de los títulos. Ayudamemoria, ven a mí). Tan Solo ayer, Meteoro Meteoro (con Fother Muckers), La Limpieza (Con Las Chaquetas Amarillas). También, con una mueca sardónica para el salfatiano, “Acabo de Mundo” (Con Los Mil Jinetes). ¿Por qué ensoñar tanto con el momento final de la humanidad?

Eso le ocurre a todas las generaciones desde que tenemos uso de la palabra: todas sienten que viven el final de los tiempos. Tiene que ver con la vanidad propia de la especie, de sentirse especial o diferente a los demás, y siempre pareciera ser que estamos a punto, a un paso del borde del abismo, y que solo bastaría con que se pose una mariposa para que todo se desbarranque. Es vertiginoso, es muy vertiginoso el vivir, y especialmente cuando vives con tanta gente. Yo creo que en las ciudades está mucho más exacerbado ese sentimiento apocalíptico que en los pueblos. Cuando vives con tanta gente, es inevitable no empezar a desarrollar síntomas claustrofóbicos. Sin embargo, yo no creo en eso. Solo lo uso para jugar.

La idea de cancionarlas, ¿es para desdramatizarlas?

El cancionarlas tiene que ver con el sentimiento, que es genuino: yo puedo descreer de cualquier teoría apocalíptica, pero el sentimiento existe, y también lo padezco, el decir “esto ya no da para más, se irá a la chucha”.

Recuerdo un verso que retrata el sentimiento de haber vivido en vano y el arrepentimiento tardío: Llegó el ultimo día y no le dije cuánto la amé, en “Tan solo ayer“.

Él no es Héctor Muñoz

Ah, sí… pero eso es melodramatización. Mientras más temprana es la canción, está más llena de dramatizaciones y derechamente falsedades. El otro día hablábamos en el programa de radio que terminó hace poco, que hicimos con Héctor Muñoz, sobre lo liviano que era dejar de ser joven, porque cuando somos jóvenes, actuamos muy orientados por la conveniencia, por salir beneficiados de cualquier roce social, cualquier trabajo que uno emprenda, uno espera salir bien parado en función de sus propios intereses.
En ese sentido, yo creo que tanto musicalmente como intérprete, puedo notar que mi forma de cantar y componer ha cambiado mucho; me escucho poco, pero cuando me topo con alguna grabación antigua noto que estaba lleno de disfraces, de luces voladoras… si bien creo que se puede vislumbrar un trasfondo auténtico, si se me permite la palabra, es más difícil verlo. Con el tiempo uno va soltándose y va asumiendo más quien se es, o quien se puede ser, tu potencial.
Por eso tengo el conflicto, y lo voy a tener por siempre, con la gente que me escucha, pues están quienes quieren escuchar lo antiguo, lo que no alcanzaron a escucharlo en su momento, y yo ya no quiero saber nada de eso. No es que esté enemistado con esas composiciones, es que ya lo solté, y van lejos, lejos. Ahora siempre cuando hago una canción tengo presente que la voy a tener que arrastrar un buen tiempo, y tratar de sentirme tranquilo con ello.
Tranquilo con lo que cante y cómo lo cante. Pero tranquilidad no significa autocomplacencia, todo lo contrario. Soy dado a la incomodidad y al conflicto, pero en polémicas que se correspondan más con mi corazón.

Puñetazos en la nariz

Me es frecuente, cuando escucho el Conducción, sentir admiración ante un par de versos, donde reside una profunda sabiduría de vida. Hay un par de canciones que me hicieron pensar: si las hubiese escuchado antes, no hubiese hecho tal cosa. Pienso especialmente en “Nada”: Lo que con nada se aproblema, con nada se soluciona. Hay ahí un manual de instrucciones para la vida sencillamente infalible.

Curiosamente esa frase, que es la frase a partir de la cual hice el tema, la tenía hace al menos diez años. Y me había dado vuelta todo este tiempo, y por una situación particular – en donde me vi complicado respecto a no saber qué hacer – hice el tema. Bueno, eso lo hago mucho. Puede que eso hable de autoreferencia, qué sé yo. Pero me canto mucho a mí mismo. Escribo mucho para mí mismo. No sabría para quién más escribir, tampoco. No soy de dedicar muchas canciones, y cuando las dedico también son para mí, aunque tirando una pared de por medio. (Risas). No tiene que ver una megalomanía ni egocentrismo, sino con hablar desde la única realidad que me es cierta.
Lo hago con naturalidad, y es mi manera de ayudarme a pensar. Mi manera de pensar es dialéctica. No puedo establecer un manifiesto sin antes dialogar conmigo mismo. Soy malo para los sistemas, me cuesta mucho pensar si no es a través de un diálogo, y como generalmente estoy solo, o conmigo, dialogo conmigo mismo, y las canciones me han ayudado mucho a pimponearme, a retroalimentarme. Creo que esa misma génesis hace que las canciones le sirvan a mucha gente para lo mismo, para desarrollar el mismo ejercicio. Mucha gente me dice que sienten que la canción fue escrita para ellos, que se pueden comunicar muy bien con la canción, cosa que me alegra mucho. De esa manera me puedo desentender, porque otro está ocupando el aparato. Hoy mismo, –de repente te llegan historias que son más impactantes –una niña me decía que había recién salido del siquiátrico, y que en su estancia había escuchado canciones que había compuesto este servidor, y que le habían servido mucho para pensar, y yo eso lo encuentro a toda raja. También me siento tranquilo porque creo que muchas canciones, la mayoría, no entregan ninguna respuesta; sino que intentan abrir campos de discusión dentro de cada uno, y luego voh vela. Cada uno tomará lo que le sirva.

Acá hay un bache, y el bache se debe a que el tabernero inquiere a Cristóbal si le apetece algo para beber. Cristóbal ruega por agua o un jugo. Pero eso sí, nada cítrico: “Es que estoy tomando unos remedios que no me permiten tomar vitamina C”.

Yo no sé si quisieras compartir este tópico, por pudor o lo que sea, pero por ejemplo, en “Plácidamente” se pueden reconocer claramente los síntomas de la depresión. Ese estado de confusión mental, que se delata en la mezcla de los versos finales; el aletargamiento, el cansancio constante.

Lo dice el coro abiertamente, y tiene que ver con vivir en la ciudad, donde no conozco a nadie que no tenga depresión.

A eso quería ir. ¿Has padecido de depresión?

Supongo que soy depresivo. Que tengo un estado depresivo latente, y que como postula la canción, se puede llevar muy plácidamente, en la medida que entiendas, o sea, yo entienda – no puedo hablar por los demás – que no tengo mucho control de la situación.
En ese sentido, hay una canción de Los Mil Jinetes que últimamente me ha vuelto a la cabeza: Reconoceronte. Dice:

La vida marcha en un sueño
soy su jinete pero no su dueño

Me ha pasado que algunas cosas que he escrito automáticamente en algún momento, recién mucho tiempo después me hacen sentido, y esa frase está buena, y tiene que ver con el manoseado tópico del desapego, pero que creo es muy real.

Llega el agua. Una jarra de cerveza, que se ve muy fría, y un jugo, aparentemente de frutilla. Sí, inserten todos los chistes que quieran, acá. Cristóbal toma el jugo con voraz sed. A mí me ofrecen un vaso de cerveza, pero no lo bebo. Hay dos razones para ello: soy abstemio y además, ando de colado, no he pagado ni el dinero de la entrada al concierto y encima me voy a tomar la cerveza. No hay que volverse loco con las cosas gratis que sino se acaban.

Mira, yo tengo 31 años, y cada vez más obligaciones por mis responsabilidades adultas, entonces, tendía a pensar que como inventor, o imaginador, se me iba a complicar la cosa. Dije, “se me viene la noche, no tendré tiempo para hacer temas”, pero mientras uno más está con uno mismo, esto lo he pensado -soy muy dado a racionalizar… como me cuesta racionalizar, insisto en ello. Así como trato de ser metódico porque soy desordenado. Chucha, se me fue el hilo.
Ah sí, mientras más se conoce uno, más fácil sale trabajar. Yo antes podía estar mucho tiempo dándole vueltas a una canción, y ahora conozco mejor los caminos dentro de mí para llegar a resultados satisfactorios. Lo que pasa con conocerse más es que es un tema capcioso, pues mientras más uno se conoce, más se va desconociendo. Más vas entendiendo que tú no eres nada: no soy nadie.
Me pasa harto con esta cuestión de viajar; como ando solo, me doy cuenta que no va quedando ningún registro de mis hechos. No me tomo fotografías, no tengo una caja negra, no tengo bitácora, no tengo testigo ni registro, mientras más yo soy, soy más invisible, tanto para los demás como para mí mismo. Mi relación conmigo, problemática pero liviana, no se basa en el entendimiento, o en un decir: “Yo soy así porque… razones”, es más bien una suerte de permisividad, de dejarme ser y no narrarme.

Entonces, uno se va conociendo y desconociendo proporcionalmente, el hecho de no tenerte a ti mismo etiquetado te permite desprenderte porque significa que no te das nombre, sabemos que nombrar es poseer y por eso cuando Dios crea el mundo y Dios crea a Adán, lo toma de la mano y le dice: “Vamos ahora a nombrar todas las cosas” y por eso a Adán se le llama el gran denominador, porque Dios hace que él posea, poniéndole nombre, cada una de las cosas que para él han sido creadas. Por lo mismo los antiguos no tenían permitido decir el nombre de Dios, ni representarlo iconográficamente, porque eso sería poseerlo, nombrarlo tanto a través de la palabra como a través de una imagen sería hacerte dueño. Y trayendo esa idea a nuestro mundo, sacarnos fotos con personas o lugares es también un intento de adueñarnos de ellos.

En Mundo tan mal hecho dices que es tiempo de empezar a repartir puñetazos en la nariz.

Esa es una imagen robada…

Pero muy buena imagen.

La saqué de un cuento que se llama “La borrachera pertinaz” de Anton Chejov y es muy, muy bueno. Se trata de un humorista famosísimo que anda de gira por Rusia, célebre y alcohólico. No bien llega al lugar donde tenía que presentarse y en un rato ya está borrachísimo. El productor del evento tiene todo el teatro vendido y no sabe qué hacer.

Le dicen que el peluquero del teatro es famoso por poner sobrios a los borrachos incorregibles. Este es un caballero muy suave y delicado de maneras que va a visitar al borracho y se pone a darle una paliza. El productor le dice: “¿Nooo pero que estai…?” el otro ya había empezado y no había cómo pararlo. Está dos días torturándolo, azotándolo, entonces le dicen: “Pero cómo, no va a poder actuar…” y el otro le dice: “Quieren que actué pasado mañana? Olvídalo, esto no se soluciona en dos días…” y el productor le dice: “Pero cómo weón, si está todo vendido…”. Al final lo que hace el productor es suspender el evento y a la semana el otro weón esta paradísimo. Es lindo también que el drama del productor se solucione simplemente aplazando el evento, muchas veces nos ahogamos en un vaso de agua. Y bueno, es muy descriptivo en los tormentos físicos a los que es sometido el borracho y es muy chistoso. Lo hace comer ceniza – risas – y le da puñetazos directos en la nariz hasta que lo cura, bueno, “lo cura” sonaría como una contradicción, lo mejora, lo endereza y termina con la siguiente imagen, que es muy bella. Este hombre finalmente actúa, es un éxito y cuenta cómo el peluquero lo arreglaba antes de salir a escena, con un cuidado, una delicadeza… la misma persona que días antes lo había molido a palos. Entonces esa imagen de poner bueno a un borracho con una paliza me parece muy pertinente para los tiempos que corren, pero como dijimos ya, quizás para todos los tiempos.

Hay una frase de Jesús, no sé de dónde habrá salido, “estuve en el mundo y en la carne me revelé a ellos, y los encontré a todos borrachos y a ninguno en su sano juicio”. Vivimos embriagados, de diferentes maneras, pero una mañana vamos a despertar en nuestro propio vómito, y nos va a venir una súper caña, vamos a dormir la mona y después nos tendremos que avergonzar. Me pareció una buena manera de abrir el disco, que es un disco súper pesimista.

La pista siguiente habla derechamente de la violencia, como si estuviesen conectados.

El disco entero habla de hartas cositas asociadas a lo que se podría llamar un mundo tan mal hecho, que es lo mismo que decir Mundo tan bien hecho. Esto me lo hizo ver en esa época un chico al que le había gustado mucho el disco, me dijo “pero no me gustó el nombre, porque este mundo está muy bien hecho, todo cuaja…” y es verdad, este injusto mundo está construido con mucha justicia, con mucha correlación, con mucha propiedad. Está muy bien hecho, lo que no significa que sea un mundo pacífico en el que no valga la pena luchar. Pero hay que respetar tu lucha. El que se queja por todo desvaloriza su quejido.

Lo que se ve torcido es lo que fue intervenido.

Ese es otro tema, pero bueno… da para largo.

El FLACazo

Inevitable preguntarte a tus preferencias en tecnología. Normalmente los discos los distribuyen en mp3 de 320, pero por ejemplo un disco de Las Chaquetas Amarillas yo no lo puedo encontrar en físico.

Y el disco de Dúo Niagara ni siquiera fuera de Youtube, y ya Youtube tiene su propia compresión. O sea nosotros lo estamos entregando a una calidad asquerosa.

¿A qué se debe eso?

Principalmente a desavenencias industriales, no he encontrado todavía mi lugar en la industria, creo que no me corresponde buscarlo tampoco. A mí me encantaría poder tener trato con comerciantes avispados, con gente que quiera hacer negocio de mi trabajo y no la he encontrado todavía.

No has encontrado una empresa que quiera distribuir.

Quemasucabeza distribuye los discos de los Ases Falsos en bastante buena calidad, están bien masterizados, y el acabado, el disco mismo trae un librito más que decente. Ta bien, pero mientras no tenga eso pal resto de mis cosas, prefiero no hacerlas antes de hacerlas callamperamente, igual lo he hecho, igual hemos hecho ediciones de los mismos Mil Jinetes, pero me arrepiento un poco de eso, no sé si me arrepiento, pero no me gusta hacerlo, me gustaría entregarlo en excelente calidad.

Y creo que hay un mercado para eso, hay muchos niños que les gustaría escucharlo así. Yo no tengo la cabeza, ni el tiempo para además, entre todo lo que hago, ser mi fabricante y distribuidor, está difícil, he optado por la mejor solución para cualquier problema, que es esperar, ser paciente y confiar en que las cosas, lo que tenga que suceder, sucederá y si no está todo bien.

Ya hice el disco, eso es lo que me deja más tranquilo, cuando digo: “el disco se acabó” y por eso soy impaciente por subirlo a una plataforma, con eso estoy listo, lo que pueda pasar después escapa de mi control. En cuanto a la distribución, la industria es la que está al debe.
Nosotros seguiremos grabando hasta que se acerque alguien que quiera hacer negocio. Yo soy malo para los negocios y no solo soy malo, que lo soy, sino que le tengo miedo a los negocios, se me hace pecaminoso.

Ahora que lo mencionas pienso y pienso, busco alguna plataforma que te permita vender discos en digital en Chile y no se me ocurre ninguna aparte de Portaldisc.

Es que en digital para mí no tiene mucho sentido porque yo me confieso un adicto al formato CD.

Que venga con un librito.

Me gusta eso, me encanta, no concibo vender el disco y que tú no puedas palpar, me parece una estafa, no me gusta, no lo hago, no lo haría. Sé que hay discos míos que se venden digitalmente, eso escapa de mi control, pero yo no lo recomendaría, lo que yo hago es comprar discos de segunda mano a EEUU y salen 2 dólares, 3 dólares cada disco y me los mandan a lo gringo, en un paquete espectacular, con todo el arte, vienen impecable. Y esa ha sido mi manera de resolver mi ansiedad, ahora que tengo la solvencia para comprarme discos y he dado rienda suelta a mi consumismo, que no me inquieta demasiado, pues son ítems usados, es una solución a la basura que estamos provocando. Como comprar cosas en la feria, cosas usadas que están en buen estado y se pueden seguir aprovechando.

Pensando en la distribución de discos en físico, si es por palparlo por ejemplo en las caratulas, la experiencia es mejor cuando uno está palpando un vinilo.

Sí, pero yo no soy de la época del vinilo, nunca tuve vinilos.

Leí que el siguiente disco de los Ases Falsos vendrá en vinilo.

Si, va a salir en vinilo porque sé que Quemasucabeza lo hace, y aprovechando que tienen lo que los gringos llaman el know-how vamos a hacerlo con ellos, lo mandarán a hacer a Europa del este. Como nos proveen de toda la logística lo vamos a aprovechar.

El disco vendrá también en vinilo, pero yo prefiero un CD a un vinilo, por dos motivos: primero, un tocadiscos bueno, con una aguja de primera y con buenos parlantes es carísimo, en cambio yo tengo un reproductor de CD de 35 lucas que es una delicia que llega al corazón, muy bueno. Y por otro lado, el vinilo ofrece menos material, o sea el vinilo trae un póster, el sobre, pero no viene, por ejemplo el “Juventud americana” tiene un libro de veinte páginas, eso difícilmente lo trae. El vinilo debe ser la raja, pero no es lo que me correspondió en mi época, como sí el caset cuando niño, o el CD de mi adolescencia.

Annuntio vobis gaudium magnum

Tenía noticia de que este año salen por lo menos 4 discos: El de los Ases, el de Las Chaquetas Amarillas, del que se han visto algunas fotos del proceso de grabación, subidas por Héctor Muñoz…

Sí, el de Las Chaquetas no creo, pues nos hemos demorado y es al que le estoy dando menos prioridad por ser el que va menos avanzado.

De acá a un mes tendré listo un disco solista llamado “Cuerpo a cuerpo”, una continuación del “Deja un rato piola”

De los 4 discos ya hay uno: el de “La estrella solitaria” que salió en febrero y luego de acá a un mes tendré listo un disco solista llamado “Cuerpo a cuerpo”, una especie de continuación del “Deja un rato piola”, y te puedo mostrar una canción cuando terminemos la entrevista para que veas un poco de que va, son hartas canciones y son súper entretenidas, experimentales para mí.

Yo veo mis discos solos, el primero y este otro, como ensayos, ideas de discos, son ideas de disco, con ideas de canciones, en estas ideas de canciones hay ideas de trompetas, discos que hago sentado en una silla y suena rico, en cuanto a riqueza, bien poblado. Son ensayos y me gusta además que comparta título con el género literario del ensayo, tiene que ver con eso. Luego viene el disco de Los Mil Jinetes, de hecho ando con las premezclas que me mandó Zanetta para irlas escuchando y empezar a cerrar. Y luego el de los Ases Falsos que saldrá por ahí Octubre y la demora tiene que ver con, bueno, da lo mismo. Pero ya está todo grabado.

Esos serían los 4 discos: El de La Estrella Solitaria que ya salió, el que saco solo “Cuerpo a cuerpo”, el de Los Mil Jinetes que tiene un nombre que aún no se define y el de los Ases Falsos llamado “El hombre puede”, y esa sería mi contribución. Sin contar el de la Estrella, son unos treintitantos, casi 40 temas que voy a aportar a este 2016.

El de los Ases Falsos saldrá por ahí en Octubre

Un nuevo año milagroso.

Y uno muy ocupado, pero como te digo la vida es muy sorpresiva, ahora que yo pensaba que iba tener menos tiempo, en parte porque soy padre y bastante obsesivo con mis asuntos, con mi hija nos entregamos mucho tiempo. Pero el tiempo es muy elástico, estos últimos años se me han hecho más largos todavía, aun cuando tengo menos tiempo soy más productivo, hago canciones en menos tiempo, a veces llego a la casa de Hugo San Juan -que es mi querido productor personal y bajista de Las Chaquetas Amarillas – con ganas de hacer un tema y me sentaba y hacía el tema ahí. Mientras uno más se conoce todo se canaliza mejor dentro tuyo, está todo mucho más simplificado y tengo tren pa todos lados. Cuando uno es chico, puta, hace un puente pa allá un puente pa acá, un túnel por acá y tienes la cagá, ahora la dirección de vialidad de mi interior está más fina.

Planificación vial al fin…

Está más fino. Son caminos de una sola vía pero sincronizados, me hago la vida fácil, no soy tan masoquista en ese sentido. No soy un creador tormentoso que tenga que luchar contra la página en blanco, contra la sequía, para nada. En verdad me hago la vida muy fácil dentro mío, afuera es otra historia, que escapa a mi control. En lo que respecta a mi reino interior me trato con mucha suavidad.

Hay más preguntas. Hay una enorme cantidad de preguntas más por hacer. Pero en cinco minutos más Cristóbal Briceño sale al escenario. Dejamos la entrevista hasta acá, será en otra ocasión. Me invita a que me quede al concierto, pero el problema es que, a diferencia de hace tres meses atrás, a todos nos cambia la vida, y tampoco me podía quedar. De todos modos, me dejó invitado a volver si es que lograba desasirme de mis responsabilidades accesorias. Nos despedimos con un fuerte apretón de manos, y con el desafío de desgrabar estas palabras con la mayor fidelidad posible.

Voy caminando por la calle más feliz que la chucha. Estaba por tomar el tren que me devolverá a mi mugrosa celda, cuando de pronto recuerdo: “¡Por la chucha, no saqué fotos!”

 

En las preguntas, Pudú Mágico. En la grabadora, CyannogenMod 13. En la transcripción, Pudú Mágico y Mr. Fox.  Corrección de pruebas: C. B. El fotógrafo que nunca llegó, Mr. Fox. Te odio, toños. Tamaño de lo leído: 11 planas de LibreOffice. Es que no tengo Word.