De estafas piramidales está hecho el mundo. ¿Qué es una estafa piramidal? Un negocio cuya rentabilidad se basa en que una persona atraerá a varias personas más, los que le confiarán su dinero con la condición que a ellos mismos otras personas les confíen una cantidad de dinero semejante. Aquello se conoce como esquema Ponzi y es más viejo que el hilo negro. Hay versiones neofeministas newage, como la “Flor de la abundancia”; está la versión para la señora de casa de ladrillo fiscal, como los quesitos; están las estafas más clásicas, como, ejem, los bancos, y la nueva y más reciente estafa piramidal, de y para niños ratas: las criptomonedas.

El dinero, hoy, luego de tantas abstracciones, no pueden sino ser reconducido a promesas de trabajo. Nuestro dinero fides -dinero “por fe”, porque de certeza no tiene nada -son notas que en rigor no valen nada, sino solo porque hay un Estado que garantiza que ese instrumento sirve como medio de pago.

Cuando se comenzó a usar dinero como herramienta que facilitara el intercambio de bienes, las piezas de moneda valían por sí mismas. Era el metal precioso del que estaban hechas lo que determinaba su valor. Si las hacían con aleaciones más baratas, la inflación se disparaba, pues en el fondo cada pieza de moneda valía menos. Esta situación vino a cambiar un tanto con la llegada del papel-moneda; en las grandes urbes, los banqueros guardaban las monedas y por ellas daban una nota bancaria, una constancia de que se tenían tal cantidad de metales preciosos a resguardo en tal banco. Esas notas por si solas no valían nada, pero si se presentaban ante el banquero involucraba acreditar ser el dueño de esos metales. La gente en vez de cambiar las notas por monedas, preferían intercambiar las notas. Así surge el papel-moneda. La letra, el pagaré y el cheque también, pero no nos interesa a efectos de este artículo.

Lo interesante de esto es que, una vez que la gente usó las notas bancarias, que representaban monedas guardadas en el banco, los banqueros comenzaron a emitir vales sin respaldo en monedas, basados solo en la confianza de que nadie retiraría las monedas al mismo tiempo. De allí que se llame “moneda fides”, moneda de confianza, o moneda de fe. Este paso es esencial para entender el dinero hoy. ¿Qué representa el dinero? Ya que no es un vale por metales preciosos, algo más debe haber.

¿Cuándo un banco quiebra? En el momento en que todos sus ahorristas van al mismo tiempo a pedir de vuelta sus metales preciosos y se dan cuenta que no hay suficiente para recuperarlo. Es eso, o que han emitido vales más allá de su liquidez posible. De allí que fueron los Estados los que tuvieron que controlar esta emisión descontrolada de dinero fides.

Sí, el sistema finaciero es un enorme y gran esquema Ponzi, donde los que cagan son los últimos en entrar.

Los esquemas Ponzi se dan de muchas maneras. Por ejemplo, la especulación en la bolsa. Precios inflados que se siguen inflando hasta el momento en que alguien cobra y se dan cuenta que no hay tanto dinero como pensaban que había. Las burbujas de bienes: cobrar precios cada vez más inflados hasta que resulta que nadie quiere comprar y los precios caen en picada.

Volvamos a la moneda. Hasta Bretton Woods, el dinero circulante tenía que tener respaldo con las reservas de metales preciosos de cada país. Los billetes eran convertibles en oro conforme a la ley -pero la ley no señalaba cómo convertirlos – pasado Bretton Woods, se eliminó el estribo al oro y la moneda pasa a tener libre flotación; se puede emitir dinero sin respaldarlo. O mejor dicho, se respaldaba conforme al total de bienes y servicios que están representados en el dinero.

Así, después de todas estas abstracciones, hoy el dinero es promesa de trabajo: el dinero ni siquiera es aquel que guardamos, sino el que prometemos pagar. El crédito es dinero del futuro que se gasta hoy. El dinero es la cantidad de trabajo que debo realizar para obtener ese dinero.

El dinero, entonces, no se crea de la nada, pero actualmente no están los mecanismos que permitan contenerlo de manera racional.

Las criptomonedas son una estafa Ponzi de manual.

Supuestamente creadas como una moneda descentralizada y totalmente libre de control de gobiernos y bancos centrales, el sueño dorado austrolibertario, el bitcoin al principio era un valor súmamente depreciado que se transaba solo entre aquellos que realizaban negocios sucios para pagar trabajos ilícitos. Luego se degeneró en una especie de commoditie, donde su valor está determinado exclusivamente por la cantidad de dinero que una persona estaría dispuesta a pagar por hacerse de un bitcoin. ¿Quieres pagar 10.000? Pues te cobro 10.001. ¿No lo quieres comprar? 9.999.

Pero no hay metales que lo respalden. Ni siquiera trabajo. Todo es meramente la expectativa de que alguien quiera comprarlo.

Como en las estafas piramidales: su supervivencia está determinada en que alguien se quiera meter al negocio.

Hay otro vértice en esta ecuación: los “mineros”. Los “mineros” son personas que ofrecen poder de cómputo para que el bitcoin funcione. El bitcoin no es mágico, requiere de intrincadas operaciones matemáticas para asegurar su fiabilidad, y mantener un intercambio de datos, muchos datos, de forma permanente. La cantidad de datos que hay que procesar para mantenerlo andando es enorme y su dificultad solo se eleva. Esto se refleja en un elevado desgaste de equipos computacionales y de energía eléctrica, al punto que en este momento, una persona normal con un computador corriente no se podría dedicar a esta labor. Se necesitan equipos especializados y electricidad muy barata para que sea rentable (el “minado” deja una recompensa, una fracción de la transacción de bitcoins que se realiza en tu equipo). El problema es que, actualmente, bitcoin gasta tanta energía como Ucrania. Para 2020 debería gastar tanto como el planeta entero a dia de hoy. Todo, en medio de enormes esfuerzos por cambiar la matriz energética y evitar el desastre planetario. Nunca se había visto una forma de atornillar al revés de una manera tan idiota. Necesitaremos dos planetas para ese entonces, o antes, considerando que hay más criptomonedas.

El poder de cómputo invertido en criptomonedas es igual a las 500 supercomputadoras más potentes del mundo.

Sí, necesitaremos otro planeta para 2020 si queremos seguir webiando con el “bitcoin”.

A veces pienso que si toda ese poder de cómputo invertido en las criptomonedas se hubiese usado en el SETI estaríamos chateando con silurianas calientes desde 2011. Qué desperdicio.

La chaucha funciona igual que el bitcoin. El problema es que es chilena, y su alza ha sido incluso más meteórica que Bitcoin. Bitcoin llegó tras cinco años a 1000 dólares, partiendo desde 0.001 dólares por bitcoin. Chaucha partió en 2 pesos por chaucha, y en 2 meses ya va coqueteando los 9000 pesos.

¿Hay tanta gente dispuesta a comprar chauchas a 9.000 pesos? Nuevamente, se repite la cosa. Si hay alguien dispuesto a comprar a 9000, su precio será de 9001. Si nadie compra, será de 8999. Y si no, 8998. Y así.

Hasta que nadie compre.

El último en llegar, el último en comprar a 9000 será el que pierda. La base de la estafa piramidal.