Quiero aprovechar estar redes para acusar a un hombre que llamaremos Jaime Kevin Franco Allen, 35 años, casado y vive en la avenida Doctor Ostornol 656 comuna de Santiago.

Me tomó más de cinco largos días el tomar coraje y denunciar. Estoy orgullosa de haber vencido mis miedos y de sacarme de la mente ese insoportable recuerdo.

Recuerdo que me sigue donde quiera que vaya, cada vez que cierre mis ojos. Jaime fue a mi departamento por un asunto de negocios, después de saludarme y hablarme un poco de su día me trató de besar sin previo aviso. Por temor a las represalias de caracter sicológico y económico no dije nada pero si di señales no verbales de que me encontraba incómoda. Él no reparó en aquello y me llevó a mi pieza. Al principio nos desnudamos y nos hicimos sexo oral: No lo disfruté pero no puede reaccionar, en lo único que pensaba es en que el tiempo pasara rápido y todo se terminara.

Acabado el acto el trató de ponerse cariñoso a lo que yo reaccioné fríamente yendo al baño para lavarme. No quise hacer escándalo porque tenía un cliente que iba a llegar pronto.

Tomé el dinero que dejó en el velador y me despedí ocultando mi desagrado.

Yo se que muchas de mis colegas pasan por el mismo calvario día tras día, hora tras hora. Pero llegó el_tiempo# de denunciar_el_abuso# que recibimos las #trabajadoras_sexuales y sacar la voz: denunciaremos #con_nombre_y_apellido a todos los clientes que no nos hagan sentir cómodas.
Ha llegado la hora de ser valientes mis chiquillas. NIUNOMAS#