Desde los cuarteles mismos del sello “Quemasucabeza”.

Domingo 16 de octubre. 10 de la noche. Obrábamos en el trono, compungidos por una comida en que se nos fue la mano con el Curry. Revisamos el celular, sucedáneo moderno de los periódicos, revistas y envases de shampoo. Más del 90 por ciento de la población halla en el acto de la defecación un momento para encontrarse con las más grandes cumbres de la literatura mundial, como Head and Shoulders y Acondicionador Ballerina, el favorito de la diputada Vallejo. Como sea, la llegada del celular y el wifi masivo no solo nos está terminando por horadar el cerebro gracias a sus ondas electromagnéticas, razón por la cual llevo una capa de papel aluminio sobre la que coloco mi peluca, sino que también nos quita la posibilidad de leer el envase del shampoo y los ingredientes del papel higiénico (muy importante, no olvidar). Bueno, les decía, oh my little droogos, obraba yo en el baño, leía los soliloquios digitales de las masas a las que añadí de contactos en el facebook (llamarles “amigos” sería relativizar el concepto de amistad) cuando el viejo chat donde coordinamos la breve entrevista que este medio publicó en agosto mostraba un nuevo mensaje.

(Manso rodeo, conchetumare, Victor Hugo, ahí queaste con tus 200 páginas para contar que Thenardier le robó el reloj a Pontmercy y lo hizo pasar por una salvada de vida)
(Manso espoiler de novelas clásicas)

Fuimos invitados, por algún extraño motivo, a la primera escucha casi-en-público del disco que viene: “El hombre puede”. La idea de un viaje a mediados de semana, para llegar a la diez de la noche, a un sector bohemio de Providencia sólo para escuchar un disco sonaba sospechoso.

-¿Será por streaming? -pregunté, ofreciendo confidencialidad absoluta.
-No. Es acá.

Esto es extraño. ¿Quién iría a viajar dos horas, y luego tener que proveerse de refugio en extraños rincones solo por escuchar un disco? Pero luego pensé ¿cuántos otros no darían sus hígados, riñones, huachalomos, píloro, vesícula ventral por tener el lujo, Guru Guru, de escuchar el disco una semana y media antes y vivir con menos ansiedad?

Esto tengo que hacerlo por mis lectores, pensé. Los lectores que nos han apoyado incondicionalmente y que nos han hecho donaciones por cinco millones de pesos para que este sitio siga. ¿Cincuenta millones dije? Cincuenta millones de escudos, en realidad, que al cambio actual son cinco mil pesos. Parece que Nefasto.tk es inminente. Filo, me metí a Tur Bus y compré un abono inconsciente. Si llego vivo será una proeza, si salgo vivo, también. La curiosidad mató al gato y la felinidad es nefasta.

Aún así, el martes me dio la weá y no quería ir. Los reproches de los y las feministas, que se dedicaban a escribir manifiestos grandilocuentes en facebook, el lugar que los femicidas no leen, me tenían de mal humor. Sabía lo que venía después de esto. Estos arranques de furia colectiva siempre derivan en normas penales draconianas, mayor vigilancia, menor privacidad. Una nueva agenda corta feminista es inminente. La gente no lo ve. Pero en ello desemboca. Por eso es risible constatar ver anticarcelarios y abolicionistas marchando con personas que pugnan por el retorno de la pena de muerte bajo la misma bandera feminista. Como sea, esto me malhumoró, la marcha estaría ocurriendo mientras viajaba, y encima iba a la escucha de un disco cuyo título parece una provocación burlona: “El hombre puede”.

“Nefasto” llegó a un galpón con candado, que parecía abandonado, según las señas indicadas. Bastante alejados del epicentro del carrete, ese pequeño Valparaíso en pleno Providencia (HEIL EVIL LYN, ERRADICA ESE ANTRO MORENOESTATISTA CON TU FURIA SAGITAL) y sin embargo se trataba de un barrio tranquilísimo. Claro, habíamos visto demasiados noticieros en la víspera y esperábamos en cualquier momento ser violados, descuartizados y empalados por seres demoníacos en exceso de droguitas vasodilatadoras. A las 10 y 30, con puntualidad inglesa, que no nos dejó siquiera buscar la manera de revisar el internet para confirmar que no nos equivocamos ni de dirección ni de fecha ni de hora, llegaron cuatro de los cinco Ases, dos desde una camioneta, y otros dos por sentidos contrarios de la calle.
Si los Ases eran en realidad una banda rumana de tráfico de órganos bajo la fachada de una banda de rock-pop-canciónmelódica-indie, estábamos rodeados y no había escape.

Cristóbal transporta un pequeño minicomponente con lector de pendrive o alguna cosa así. “Este es el sello y no tienen radio” afirma. Luego explica que en realidad sí hay, están los equipos del estudio, con sonido envolvente, pero ¿para qué? si al final lo importante es escuchar cómo se escucharía en unos audífonos sanyo de luca y media, que es el medio en que prácticamente todo el país escuchará el disco. Y luego saca un pequeño círculo de metal. “Esto se escucha mejor con esto”.

-Es un peso para que los parlantes no vibren -dije.

-Noup

-Un imán para mejorar algo del parlante que tiene imanes -retruqué.

-Tampoco.

Le dio unas vueltas más. Luego, Pablo toma un poco de lo que ha molido. Hermine se ha convertido en una pieza de ajedrez. Deberían prohibir “El Lobo Estepario” por apología al femicidio en drogas y reducir a la mujer a un simple alfil.

Dio las excusas de Martín del Real, quien no había podido asistir al encuentro por haber hecho uso de su “fecha FIFA”. Salvo por ello, estaban los Ases al completo, el jefe de seguridad, alguien del sello, dos personas más, un colado, la gente de los otros medios. No pude tomar muchas notas porque el porro me pegó fuerte. Como sea, hete aquí la reseña, que para eso nos trajeron, nos abrieron la puerta y nos dieron un extraño maní con sabor a Serranitas (hola Richard Sandoval)

Play.

-No, esa no era, esa es la última pista.

Esa partida en falso.

-Está en “chufle”.

-¿Ah?

-En shuffle, en modo aleatorio.

-Ah, ¿y cómo se la sacamos?

Y como el porro nos pegó mal, un desfile de idiotez y dedos que no daban con el botón correcto se sucedieron y terminamos escuchando el disco de Gepe.
FI

No, mentira.

Alumbran12 la misma foto del inicio porque no tomé más.

“El hombre puede”

37 minutos y 27 segundos.

LADO A

1. Chakras

1 minuto y 54 segundos (aproximado, no anoté bien, y así con todos los minutajes que se refieren en este artículo)

No, no es una canción agraria, se apresura a aclarar Briceño al momento de dictar la lista de temas. Parte enérgico, rememorando en parte como partió “El Pasaje Salvaje”, pero manteniendo esas guitarras rabiosas a lo largo de toda la pista.

“Quieres abrir tus chakras,
abrir tus chakras,
abrir tus chakras…
pero tú no tienes chakras”

Concebida como una canción de obertura, el propósito es imaginarse a los bomberos, los carabineros, la ambulancia, los oficinistas, haciendo ridículas coreografías en paisajes urbanos de motivos ecuestres con Lady Sherman. No, eso no iba aquí.
La letra es un reproche directo, sin ningún eufemismo ni trabajo poético para disimular el golpe. Le dice derechamente al público que busca en el yoga, la vida sana y otros tantos sucedáneos de vida plena que se compran con un trabajo horrible y explotador, que no importa lo que hagas, no lograrás abrir tus chakras. El trabajo aturdidor te ha terminado por eliminar los chakras, si alguna vez los tuviste. La letra es hiriente y parece estar pensada para tirársela tanto a hippies miltambores shuper coleaos como a oficinistas newage josefinamontané comeplacentas para que se dejen de engrupir: pretender vivir una falsedad de vida plena mediante el recurso a saberes indígenas de un lugar a la mierda no te va a cambiar la vida.

2. Gehena

2 minutos y 37 segundos

Ya lo habíamos escuchado en vivo y su estreno como single fue justo y necesario. Lo que escuchábamos en vivo era un buen tema, pero el trabajo de estudio fue sencillamente deslumbrante. Un tema rápido, de múltiples líneas armónicas e instrumentales. No hay mucho que podamos comentar de él; en este sitio ya contamos que su origen estaba en la obra “Barrabás” de Pär Lagerkvist, que Gehena es el vertedero de los judíos en épocas bíblicas, allí donde va a parar la basura material y humana: cosas viejas, cosas rotas, gente descartable. Vaya, la planificación urbana no ha variado mucho desde ese entonces, por lo visto.
Pese a que la canción está por completo muy bien trabajada, seguiré encontrando la cumbre del delirio sónico en la entrada brillante del cencerro. El cencerro debería ser ocupado como instrumento musical más seguido. ¿O habré sido en mi vida anterior el perro de Pavlov, y no el gato de Schrödinger, como siempre creí ser?

3. Sal de ahí

3 minutos y 6 segundos

Esta ya la habíamos escuchado en vivo. Redoble de platillos, una melodía alegre y ligera nos da la bienvenida a una canción sobre la autodeterminación personal. Como una revindicación del viejo principio “pacta sunt servanda”, desdeña la democracia representativa y las normas jurídicas, para revindicar una dura normatividad moral personal en cambio de ello. En lugar de hallar refugio en el Derecho, mejor vivir rectamente conforme a unos firmes principios morales. “Decreto mi propia ley y la voy a respetar”, es el verso final. Si la política tradicional está entrampada en conflictos de interés, peleas por poder y falsas disyuntivas disfrazadas de confrontaciones electorales, agendas cortas antidelincuencia y malas personas que no hacen caso de prohibición alguna, el prometerse a sí mismo ser una buena persona se ofrece como salida coherente. Si “De ahí nos estamos viendo” en “Cuerpo a Cuerpo” era la respuesta a “Me cargaste” del disco solista de Briceño anterior, ¿podemos trazar una línea entre “Sal de ahí” y “Búscate un lugar para ensayar”?

4. Subyugado.

4 minutos y 7 segundos.

Para cantársela a la polola con excesivo expresionismo. “Haz de mí lo que quieras / en ti me abandono”. Sin embargo, a medida que la canción avanza parece ir hacia otra cosa, hacia otros tópicos mucho más oscuros. “Contento bajo el yugo / enyuntado conmigo mismo”. Si la idea que hay dentro del concepto de “cónyuge” es la de dos bueyes que tiran de la carreta en conjunto, y en el matrimonio un hombre y una mujer son aquellos dos bovinos, tirando en conjunto de la carreta de la familia, la canción nos ofrece la idea de casarnos con el ideal de persona que queremos hacer. Lo siento, polola, te canto los primeros versos no más. La versión de estudio ofrece sonoridades distintas e interesantes, que no habíamos visto en vivo. Incluso, aparentemente, hay unas modificaciones en la letra.

5. Más se fortalece.

5 minutos y 33 segundos

Como para escucharla viendo a los Power Rangers enfrentando uno de los monos grandes, o a Ultraman pegándole a Godzilla, o como la banda sonora del Boss final del Sonic. Cualquier Sonic. Cualquier Sonic que combate contra Robocs diez veces más grandes que él y que hay que darles 20 golpes.


Imposible no imaginárselo como una banda sonora perfecta para una pelea con gigantes. Por que aquellos gigantes que emergen en medio de las guitarras roncas, a medidas que más les pegas, más se fortalecen.
Partimos con un reproche a la policía, acaso el reproche que se le hace a estos cuerpos en todas partes: siguiendo a Zaffaroni, la canción recoge la idea de la culpabilidad por la vulnerabilidad, y los acusa de ser, en lugar de lo que afirma su lema, “del débil el castigador”. Por que jamás veremos en un retén móvil a los que cometen delitos económicos.
Ahí el haz. El envés razona respecto del que se ha venido a denominar, con ligereza, “luchador social”. ¿Qué tan efectivo es usar la violencia como estrategia política? En tiempos donde todo es imagen y apariencia, la antigua alabanza de la violencia política, la vieja idea de la lucha de clases pareciera ser condenable, como toda violencia, sin excepción. “¿De verdad quieres poner el hombro, o solo quieres pegarle a alguien? Calibra tu corazón”. Un consejo que debiera permear desde los grupos más radicalizados del Confech a los grupos superrevo que hacen de la barricada su única gran revindicación. Junto a “Sal de ahí” hay, implícitamente, un sintético manifiesto político.
Cierra la canción un solo de pianito bastante más elaborado que el visto en obras de pianistas contemporánea como “Planta Carnívora”. También cierra el primer lado del disco.

LADO B

1. Fría

4 minutos y 7 segundos

¿Qué clase de masoquista se enamora de alguien que es fría, que observas tras un cristal? Ah, no es una mujer, es una cerveza. La canción que Homero cantaría cuando no le está comiendo la jalea a alguien. Una melodía relajante, para escuchar con los ojos cerrados. “Duerme elíxir industrial en el metal”, una referencia a los silos donde espera pasar por el proceso anterior a su distribución. Porque en lata, en jarrón, en cubas, la cerveza es una apología al descanso. Por eso que no hay que tomarla mientras o antes de trabajar.

2. Mucho más mío

4 minutos 21 segundos

El segundo (o tercero, contando a “Sal de ahí”, del cual solo se conocía el tópico que abordaría, mas no la letra en concreto) inédito del disco, aboga por el escoger el “camino fácil”, no en una revindicación de la mediocridad, sino por la afinidad. La afinidad con un trabajo debería ser el criterio para adoptarlo como función principal. Sin embargo, este razonamiento es contraintuitivo. Cuando se elige una profesión, un instinto de autoconservación lo lleva a uno a tomar la decisión dolorosa de acudir a alguna disciplina dura y áspera, lejos de la belleza y el placer que otorga el cultivo de alguna actividad artística.

“No lo fuerces, se va a romper, a quebrar
Si te hace doler, tal vez no es para ti”

Aquél es un camino difícil y lleno de incertidumbre: las carreras que se eligen a la fuerza tienen en sí el fantasma de la deserción. En cambio, el optar por la vocación podría ser más placentero… ¿lo es? ¿Es ensayar por horas y horas, trabajar por meses un disco, escucharlo miles de veces, una actividad placentera? Parece que no hay camino fácil. Creo que estoy divagando. Creo que estoy rellenando. Mejor paso a la siguiente canción.

3. Antes sí ahora no.

3 minutos y 1 segundo

Una pegajosa canción para cantarla saltando arriba de un colchón o una malla de lona de esas que te hacen rebotar. Una canción que parte de la premisa de un reproche a un cambio súbito de opinión, a un cambio de chaqueta, a una desconcertante ambiguedad. De hecho ésta se me quedó pegada un par de días. Sí, se me quedó pegada con solo escucharla una vez. Se volvió un earworm. No sé si eso sea bueno.

“Antes fue si ahora es no
Antes de un lado, hoy, del otro
El sentimiento ha cambiado de lugar

Qué tal si después de morir
existiera solo el infierno
y fuera ese un lugar mejor que acá”

¿Estamos en el mismo universo de Gehena? Mal que mal, los Judíos imaginaban que sólo existía el infierno, y que el Mesías vendría a sacar las almas en pena de ese lugar. Ya veremos, ya dará más explicaciones sobre esto.

4. Creo que no creo

4 minutos y 3 segundos

Esta otra canción también es pegajosa. O más que pegajosa, muy linda (al menos eso anoté en mi libreta).

“Menos mal
olvidé la contraseña
Fue tu voz
la que dijo
el sistema se cayó

Mi rival mete miedo
pero yo no voy a perder
En el último minuto del juego”

Al menos esa parte transcribí y la encontré muy llamativa.

5. Trato hecho

4 minutos y 30 segundos

Es un glorioso final, con toques emotivos, a ratos de nana infantil, pero dedicado a una figura estigmatizada, estigmatizante y estigmatizable.

De hecho, parte así:

“Gracias Droga
Por sacarme en tu auto a pasear”

Y luego caracteriza a las droguitas como un adulto muy responsable, comprensivo, que hace reir, que trata bien, y que abre un pasadizo a un mundo lleno de fantasía y felicidad.
Una apología a las drogas que nos hace pensar de inmediato en

ESTA HABLANDO DEL FASOOOOO

El final, donde se revela el título de la canción, termina con unas rimas rápidas y muy lúdicas, un órgano que suena majestuoso y pah se acabó.

Pistas descartadas

El disco originalmente tuvo 14 temas proyectados, y se grabaron 13. A medida que Martín de Real tomaba decisiones de producción, se terminó por eliminar 3.
Una de las eliminaciones más sentidas es la de “Alverre”. En palabras de Briceño, “era un tema bien alegre y divertido”. Pero si el lado A era de los singleables, y el B de los reflexivos, Alverre no cabía. Quedó afuera. ¿Verá la luz en el siguiente, o dormirá el sueño de los justos? ¿Lo veremos en una reedición del año 2040? Miterio. Como sea, fue una decisión dolorosa pero necesaria. Alverre era de una letra divertida, de una sonoridad “loquilla”. El disco es, en palabras de Briceño, classic rock. Y gracias a eso, tenemos este disco ajustado.

En cuanto a la masterización, no se ha usado el estándar RIAA, sino que se ha tenido el cuidado de tener una masterización que no reviente la pista, que permita distinguir cada uno de los detalles de las líneas instrumentales, sin saturación. Algo que se agradece, más cuando se prepara para ser prensado en baquelita.

El título del disco

Sí, es éste

Objeto de múltiples especulaciones que partían todas desde el supuesto de un sesgo machista, el nombre del disco fue anunciado en aquellos tiempos de la desafortunada cuña que fue objeto del escrache feminista dirigido y azuzado desde El Desconcierto, IzquierdaDiario y otros medios “alternativos”, entre el día de la mujer, el declararse “escéptico del feminismo” y aquella canción titulada “Ignorante”.

Afirmar que tu próximo disco se llamaría “El hombre puede”, en ese sentido, bien puede resultar una provocación a la furia feminista, al grupo de presión que está actualmente sobrealerta a cualquier gesto que puede resultar sospechoso.

Una visión más humanista pensaría en una visión optimista, voluntarista, sobre las capacidades de la humanidad de poder decidir sobre la vida propia, de las posibilidades de progreso, prosperidad y superación que hay en esta idea posiluminista.

La realidad está bastante lejos de eso.

Cristóbal confiesa que, en una noche de ocio, a altas horas de la madrugada, dio con un artículo en la Wikipedia. Una cosa dio con la otra y llegó a la herejía gnóstica. Luego, vio diversos artículos sobre los gnósticos. Finalmente dio con la imagen de un “Monasterio Gnóstico”, en Colombia, donde tienen cierto arrastre. Dicho monasterio tenía pintado en el frontis la leyenda “EL HOMBRE PUEDE”. O quizás estoy confundiendo con mi propia historia, de cuando me puse a leer sobre los Antipapas y terminé leyendo sobre Pedro II, de la Iglesia Católica de Canarias, así que olviden la parte de andar en la wikipedia. Derechamente Cristóbal se puso a buscar sobre los gnósticos y otros cultos heréticos y herméticos, de puro curiosidad de conocimiento Cristián Contreras Radovic en internet.

Cristóbal dio con la imagen y dijo: “Ah, este tiene que ser la portada del disco”. Y a renglón seguido, dijo “Bueno, si el mural dice eso, el disco debe llamarse así”.

Ahora bien, si quieren seguir sosteniendo su teoría del machismo, les puedo contar que hay amplias acusaciones de que el gnostismo es un culto profundamente misógeno; de hecho es la primera afirmación que me arrojó Google. Tranquilo, El Desconcierto: no perderán lo mecanografiado.

-Por supuesto, cuando hablo de “El Hombre puede”, digo “el hombre y la hombra” lo hago en el sentido de “humanidad”, porque lamentablemente el castellano tiene ese problema que no se da en otros lenguajes.

(Nótese que transcribo de memoria y lo dicho no son palabras textuales.)

-Está formulado en el sentido más estricto que señala la RAE: haciendo valer el vocablo en masculino como epiceno -le señalé.
-Claro, poh. En inglés, no dices “el niño y la niña”, dices “the children”. Tampoco dices “el mono y la mona”, dices “the monkees”.

¿Valdría decir “La humanidad puede”? Dudoso. El concepto de humanidad da la idea de colectividad; “El hombre puede” tiene un trasfondo individualista. Hablar de “El humano puede” nos deja en la misma disyuntiva que “El hombre puede”, tal vez con un camino más largo, pero la conclusión forzada será la misma. Y por último, fue la carátula antes del título, no el título antes de la carátula. Una modificación requeriría de ir hacia aquél monasterio gnóstico, convencer a los monjes (o lo que sea que lo habiten) y pintar. Así que no, el rayado está ahí, la imagen está ahí.

-¿Y ese monasterio, dónde está? -pregunta uno de los representantes de los medios invitados.

-En Google -afirmó Cristóbal. Se cerró el círculo que abrió Yasna hace unos años.

La foto salió en una noche de mucho navegar por internet sin dirección.

De hecho, en la portada se pueden descubrir varios detalles interesantes, como unos pies del tipo que aún pintaba el mural en el edificio; un gato, unos sacos de cemento.

Se observa cierta simbología propia del gnostismo, que ha sido adoptada como iconografía por la banda:

Un círculo, que simboliza el universo. Éste encierra un triangulo, que representa la deidad. El triángulo encierra un cuadrado, que representa el mundo, los cuatro puntos cardinales, los cuatro elementos -fuego, aire, tierra, agua -de la alquimia. El cuadrado encierra una estrella de cinco puntas, que representa al ser humano.

En este cartel que data de abril, se puede ver la transición del concepto del Tigre al círculo que rodea un triangulo que rodea un circulo que rodea una estrella.
En este cartel que data de abril, se puede ver la transición del concepto del Tigre al círculo que rodea un triangulo que rodea un circulo que rodea una estrella. ¿Cómo se llama eso? No he encontrado una fuente fiable ni unívoca.

Se terminó el disco, se acabó la escucha. De ahí apareció de nada el supuestamente ausente Martín del Real, con un serrucho y unas bolsas de hielo. “Ya, cabros, ahora deben pasar a pagar”. Es lo último que recuerdo. Al día siguiente amanecí en una tina con hielos abandonada en medio de la carretera, sin mis cigarros y con tres lucas en mi billetera, algo muy bueno porque había llegado con solo 400 pesos y el pasaje de vuelta. Y pensándolo bien, por algo diosito nos hace con dos hígados. Esta experiencia fue impagable, así que un órgano es nada. Pensar que hay gente que hace cosas peores por ir donde Justin Bieber.

Llevamos una grabadora a escondidas y ya puedes escuchar el disco en calidad caset en este link: