WALTER DAVIS

Hace pocos días me llega la invitación de una amiga para ver “El Tío”, película que estaba nuevamente en exhibición en el Cine Condell de Valparaíso. Esta fue estrenada en octubre del año 2013 aprovechando todo el boom referido a la conmemoración de los 40 años del golpe militar.


La película rápidamente desató la polémica. Y claro, no es pa’ más: la cinta gira entorno a uno de los personajes políticos más controversiales del último tiempo, Jaime Guzmán, persona que tiene tintes de ángel y demonio según la perspectiva política de cada persona. El filme también logra rápidamente convertirse en un gran ají en el culo para la derecha chilena, quienes reaccionaron ante la noticia de su estreno desataron toda su artillería calificándola de una “película infamante” y como:

“Un cúmulo de imputaciones falsas e injuriosas que en ella se realizan que nos impiden permanecer en silencio”

(uy)

“con nítidos tintes ideológicos, se hace sin sustento alguno, basado únicamente en la proyección febril de supuestos imaginarios, la banalidad argumentativa y la ramplonería en el uso del lenguaje y las imágenes”.

(Duriiiísimo)

Lo curioso de estas críticas es que fueron realizadas antes del estreno y basadas netamente en el tráiler y que además estaba firmada sin asco por Chadwick, Larraín y Jovino Novoa. Ah! Un dato importantísimo, la película fue craneada y protagonizada por Ignacio Santa Cruz, actor y sobrino the real de Jaimito Guzmán. Todos estos antecedentes crean un agradable clima de interés para ver la película. Recuerdo a ver visto el debate en el programa “Vigilantes” entre Santa Cruz y Abraham Larrondo, uno de los intelectualoides más conservadores de RN.

A eso sumémosle las diversas entrevistas hechas por Ojitos de piscina y el Larry King de la Bio-bio. Pero al enfrentarme a la película no puedo decir más que la experiencia fue totalmente decepcionante.

En la primera escena podemos ver al protagonista de cinta follando con su pareja homosexual al mismo tiempo que están viendo unas grabaciones de Jaime Guzmán en blanco y negro. (yiaaaaaa) Luego un dialogo de gays cuicos diciendo algo como “me teni chato con esta obsesión tuya con tu tio, estai enfermo hueón”. Ignacio (sí, se llama igual que el actor) se acerca a la pantalla repitiendo de memoria las palabras del papi del gremialismo. Pantallazo negro, la leyenda “El Tio” con letras blancas, comienza la película.

Ignacio, ya vestido, está afuera de la reja de una casa con carpeta en mano y pregunta “¿aquí vive Mateo Irribarren?” Mateo Irribarren es el director y guionista de la película. (FACEPALM) Ignacio logra entrar a la casa y se encuentra con… El Rumpi! (puta el cameo malo) diciendo que Mateo se lo había cagado con unos guiones (Mis presagios comenzaron a cumplir y claro “El Tio” es una película de como se hizo “El Tio”) y este no le quiere abrir la puerta hasta que el Rumpi se va. El director del filme interpretándose a sí mismo está con la caña viva, lo hace pasar y le ofrece un copete (equis dé). Podemos ver que la casa de Irribarren está oscura, sucia y lleno de colillas de cigarro, latas de chela, botellas de vodka, y una bolsita en la mesa que supongo que no es azúcar flor. Él, muy cool, con una barbilla incipiente le pregunta que quiere. Ignacio le cuenta la idea. Mateo se ríe y lo manda a la chucha. En ese instante aparece en escena una mujer joven, rica y desnuda quien entra y le quita el pucho de la boca al DIRECTOR DE LA PELICULA!!

Hay que poner una foto a estas alturas para que el lector descanse de largos bloques de texto por que así dice un manual de buenas prácticas en blogs y bla bla bla

Ignacio ante la negativa del guionista toma la bolsa de azúcar flor y sale corriendo, al que Mateo lo sigue desesperadamente porque supongo que aquel día iba a comer berlines y los berlines sin azúcar flor no tienen ni un brillo!!! Mateo acepta….

Luego viene una especie de reclutamiento actoral en donde todos se niegan y al final aceptan y bla bla bla. Entre esos diálogos todos hablan de Guzmán en los ensayos pero HUEÓN puta es verdad esa hueá que dice que el papel más difícil de un actor es interpretarse así mismo porque NO LES resulta PARA NADA NATURAL, parece más un sketch de grupo iglesia que la escena de una película.

La narración de este filme es lo que en literatura se llama narración enmarcada, es decir que existe un relato marco, la historia de los actores armando la obra sobre Guzmán y un relato enmarcado en donde se muestra en blanco y negro escenas de aquella obra como si fueran reales. Aquel relato enmarcado es lo más interesante y mejor logrado de la película ya que es en esa instancia donde se podían apreciar las contradicciones de este personaje en cuestión, pero que a su vez naturalizan y humanizan la figura del ex senador. Es en este relato enmarcado es donde se ve la mejor escena de la película en donde Guzmán debate con la muerte frente a frente y ambos analizan de perspectivas distintas la pintura “El Triunfo de la muerte” de Brueghel. Dentro de esto también hay una escena en la cual por varios minutos se muestra (en una notable interpretación de Andrea Freund) la violación de una prisionera política. Aquella escena de excesivos tres minutos solo se justifica para humanizar a Guzmán quien avanzado el relato (alarma de Spoiler) rescata de las garras de la Dina a aquella muchacha.

Otra foto para el descanso del lector, una foto random por que en realidad no encontré nada de las escenas referidas por el espoileador, aunque bien serviría de prevención para evitarse un bochorno descomunal

Nos encontramos entonces con una película que lejos de infamar la figura de Jaime Guzmán trata de humanizarla, incluso la película da a entender que él también fue una víctima de los cuervos de pinocho. Nos encontramos con una película sobre actores haciendo de actores, que entre ensayos y copetes dan datos sobre la vida del mentor de los sueños de Longueira, y nada más. Nos encontramos con una “patúa” ensalsación de los protagonistas, a un Ignacio Santa Cruz mostrándose como casi un genio mostrando como hizo aquella genialidad (para el) llamada El tío y a un Mateo Irribarren representándose a él como un Charles Bukowski chileno que, digámoslo, tampoco es uno de los mejores dramaturgos del país. Nos encontramos con una crítica tibia, con una crítica del “podría ser”, una crítica bastante concertacionista y amarilla sobre la figura del cerebro de la constitución del 80. Lo que es peor aún las críticas de la UDI y del Mercurio tenían razón, no en el sentido de que esta sea una película infamante sino que en realidad en “El Tio” está presente “la banalidad argumentativa y la ramplonería en el uso del lenguaje y las imágenes”. Muchas veces y sobre todo en los medios electrónicos, se defiende una película sin verla y solo por el hecho de que a la UDI le molestó. La película está lejos de ser una obra maestra sino más la interpreto como un capricho personal del sobrino de Guzmán. Solo por la interpretaciones notables de Alejandro Trejo, Andrea Freund y Cesar Callieth (ojo representando a los personajes dentro del relato encamarcado) le doy a “El Tío” un Jumbito.