Chilean asado vegano

Estos últimos días hemos sido testigos de una de las catástrofes más importantes en la historia de shülito, un incendio que ha afectado a más de tres regiones y que, por sus multiples focos, no ha podido ser controlado  ni menos sofocado. Al igual que con cualquier catástrofe, de inmediato surgen voces anónimas criticando el manejo de la situación, o bien dando apoyo a los afectados desde códigos binarios que solo sirven para levantar el mega-ego  del autor del mensaje.

La verdad

Vivimos en una época compleja, la penetración de las redes sociales generó un enaltecimiento de la ignorancia como una fuente de verdad, y para desgracia de muchos, esta verdad se sitúa como un elemento irrefutable. Lo que yo pienso es la verdad y el que no piensa como yo está equivocado, porque yo tengo la verdad.  Este contexto ha sido caldo de cultivo para mutaciones tales como neo-feminismos, neo nacionalismos, trotskos neoliberales, identitarios, MCHGA, Miguel Fuentes, y cada mierda que ha surgido este último tiempo. Todas estas manifestaciones son como comparar un mojón de caballo con uno de burro, son de diferente animal pero son la misma mierda al final del día.

El PTR junto a MCHGA

Lo que une a todos estos grupos de protohumanos es un elemento central: Esa emotividad  propia de travesti de calle Chacabuco (o de calle San Antonio para los santiaguinences): sucia, gonorreica y barata.

Todo es emotivo en redes sociales, los discursos políticos de colectivos neofascistas universitarios, los cerebrales análisis sociológicos de estados de facebook, los ataques contra las autoridades de este país por problemas propios de la vida individual, todo es emotivo. Es que la lógica murió, la reflexión desfalleció, el pensamiento crítico desapareció como militante del MAPU en dictadura. Porque no podemos considerar pensamiento crítico asistir a una marcha del agonizante movimiento estudiantil por esa poética irracional de ser estudiante con conciencia de clase obrera (aunque en rigor si un estudiante universitario tuviera conciencia de clase sería la de un pequeño-burgués).

La última catástrofe vivida en nuestro país es fiel representación de ese sentimentalismo barato que se ha introducido en cada ser con twitter o facebook, donde desde una imitación china de un azulejo se escribe cuanta mierda puede esgrimirse desde un cerebro con prolapsia hipocondrial. Apoyo vacío a las victimas, llamados a ayudar desde la comodidad del hogar con wifi, insomnio por pensar en las pobres personas que pierden sus casas (como si mandar esa lástima mental astralmente puede ayudar a causar un cambio en la lógica espacio-tiempo y reconstruir las casas) son casos que se repiten dentro de esta vorágine de las RRSS.

 

A continuación, y a modo de muestra, te dejamos algo de lo encontrado día a día en el mundo irreal virtual.

 

No puedo dormir, eso ayudará a reconstruir el sur
Que impotencia, no se leer que los aviones y helicopteros no pueden trabajar de noche
Soy un gato, pienso como gato
Respeten a los animales, salvenlos, que importan las personas
Mi papá trabaja en un canal, pero que importa, hago kritika zocial
Lucro? GUILLOTINAS GUILLOTINAS GUILLOTINAS
y el moralista, siempre aparece

 

Y eso estimado lector. Ahora puedes acompañarme a seguir llorando en redes sociales.