Publicado originalmente en Loserpower.org

Comando-Bachelet
Miren como celebran la estrepitosa derrota electoral de 2017.

La ex-Concertación (apelativo que tan sarcásticamente le colocó el cronista del apocalipsis Ruperto Concha) celebra que han accedido al fruto envenenado de la administración del Estado por los próximos cuatro años. Yo no estaría tan contento. Más bien, tendría la impresión de que algo salió mal. No estaría sonriendo, pues, cual Carrie White, en cualquier minuto caerá el balde con sangre de cerdo sobre el impoluto traje blanco de la gala de graduación. Y todo arderá. Y todos morirán.

¿Por qué? Por que la derecha, tras cuatro años, envenenó al Estado. Su destino es el desastre. Después del salto les explico por qué.


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Camino al desastre.

Hay un par de antecedentes que no maneja mucha gente, y que, en torno al entusiasmo de deshacerse del gran Payaso, no reparan en que estamos por pisar el palito que nos dejará en el fondo de un hoyo lleno de mierda. Leche y mierda. Novecento y weá.

Hace tiempo que no recordaba un gobierno -el actual, el de Piñura -que haya dilapidado dineros del erario fiscal cual disipador suelto. Se gastó dinero en estupideces, y se compraron bienes y prestaciones con enormes sobreprecios, mientras que nos negaron una y otra vez la posibilidad de acceder a la concreción de Derechos Económicos, Sociales y Culturales por meras posiciones ideológicas. Como para no creerles que no hay recursos.

Así, en vez de mejorar la infraestructura y la planta de personal de la Salud Pública, el GES paga prestaciones en los privados, con el correspondiente sobreprecio. Gasto en publicidad, monumentos feos y weones, mientras se construyen casas enanas encargadas -otra vez -a privados cuyo interés no es mejorar la habitabilidad de las viviendas que construye sino maximizar sus beneficios. Se compra la deuda estudiantil a los bancos, nuevamente con sobreprecio, pero se niega la posibilidad de la educación gratuita. ¿Son decisiones económicamente racionales? ¿Elevar el gasto fiscal pero para financiar los lujos de quienes ya viven en el lujo?

¿Y no era que íbamos a tener educación gratuita?

Las decisiones del Gobierno Piñera dejan abierta la posibilidad de un descalabro económico de proporciones mefistofélicas para el próximo gobierno. Por ello es que la derecha apuesta derechamente por no ganar. Prefieren que la Concertación, a la que se le están exigiendo y se le harán exigibles todas las demandas eternamente pospuestas de una sociedad castrada, llegue, note que el Cobre se fue a la mierda y que los ahorros del superhábit estructural son solo una ensoñación ridícula, mientras comienzan a manifestarse los primeros síntomas del colapso medioambiental global, y tengan que salir a dar explicaciones, mientras ellos observan como oposición, en un rincón.

Y llegará el momento de la vieja frase: “Lo siento, cabros. No se puede. Es que vivimos por encima de nuestras posibilidades”.

Así, con una Bachelet agobiada por la crisis en 2016 y 2017, no tendrá otra que comenzar a recortar los pocos beneficios que se habían otorgado. El sueño del Estado de Bienestar quedó en eso: en un sueño. No hemos siquiera podido salivar cuando el fantasma de Friedman pase la guadaña por nuestros piñiñientos cuellos. Eso, sin contar que el criticar a Nuestra Señora del Silencio sea una traición contrarevolucionaria.

No tendremos Asamblea Constituyente, sino una reforma parcial de la Constitución visada por una “Comisión Asesora Ciudadana” para generar una “Nueva Constitución” Gatopardista. La falta de presupuesto se la achacarán al gobierno anterior, excusa que sacará carcajadas por la rememoración de cierta frase clisé a la que cierta Senadora recurría. La baja en la productividad del país se la achacarán los empresarios al alza de impuestos.

Al final dará la impresión de que Bachelet maneja mal las finanzas públicas.

La DC no se sale de la Concertación y no se genera el nuevo centro que Parisi y Horvath están intentando coordinar -por eso el coqueteo RN DC y Parisinos, ¿creen que uno es weón? -porque sencillamente la DC podría sentir que pierde más de lo que gana saliéndose. De todos modos la DC pierde de nuevo la primaria 2017.

Finalmente, lo más probable es que el próximo presidente de Chile -post-Bachelet – sea Pablo Longueira. Afirmará que porque él superó su propia depresión, él podrá sacar al país de la depresión.

Y así se iniciará un largo periodo de alternancia, aburridísimo y populista, a la Uruguaya.

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Y no salvaremos ilesos