En estos años de posmodernidad, donde la izquierda está totalmente fragmentada entre las personas que tienen trastornos de personalidad, los radicales del vaso y el hígado, y los partidos lobbystas, aún tenemos una opción. Este organismo de defensa territorial, nacido de las entrañas de nuestra tierra se llama  “Comando Central Lauchita de los Espinos”, y ha permanecido oculto entre las sombras de las cabañas de la VIII región hasta ahora.

Hace unos pocos días, el comandante de las huestes roedoras dio la orden de atacar con materia fecal los campings de la burguesía que se encuentren en el área de despliegue táctico del CCLE. “Matar cuicos es nuestra primera misión, no hacemos caca por hacer caca, el acto de defecar tiene una táctica”, adujo Miqui Lauxito, comandante y vocero del Comando Central Lauchita de los Espinos.

Creado en el retorno a la democracia por prisioneros cola larga en las jaulas del Servicio Agrícola y Ganadero de la Región del Maule, se trasladaron hacia la Región del Bío Bío tras un escape masivo que el SAG no quiso revelar al público. Ahí, los por entonces jóvenes líderes del movimiento, encontrarían al hamster perdido de Gladys Marín dentro de un calabozo abandonado que sirvió a los agentes del régimen como campo de concentración, y este les enseñaría la obra de Mao Tse Tung. Inspirados por las palabras de su maestro oriental y enojados por el recuerdo de sus padres siendo obligados a entrar en los orificios de humanos que compartían su ideología, formaron el “Comando Central Lauchita de los Espinos” durante febrero del 95.

Según el CCLE, los cuicos no tienen obligaciones, todo se lo hacen las nanas y sus trabajadores, por lo que constantemente buscan cosas que hacer, como ir a morir a un cerro, hacer a los pobres más pobres, caer en el cuento del tío o hacer mediaguas sin el mínimo conocimiento de arquitectura, por lo que la gente que vive ahí termina mojándose en el invierno y muriendo de neumonía. Esto es lo que permite que el pije promedio sea propenso a morir de Hanta, pues al no tener nada en la cabeza, no se preocupan absolutamente de nada y sabrán por otros casos1 2, que esto es fatal en la naturaleza.

La cabaña donde los ratones revolucionarios se esconden es un lugar parcialmente abandonado, de vez en cuando vienen camionetas que contienen parejas de pendejos cuicos que van a tirar sin condón tras tomarse unas Coronas en la playa que queda cerca. No hay luz eléctrica, pero sí hay una poza de la que los colilargos beben. En las esquinas se amontonan los trozos de papel picado. No son solo papel picado, me dicen, si los miras bien son panfletos. Les pregunto ¿Por qué son tan pequeños? ¿Acaso son para ratones? Me responden que sí.

En el entretecho vive una familia de murciélagos, los ratones me explican que el racismo no está permitido dentro del territorio. Les pregunto sobre los incendios, pero no poseen ninguna opinión ¿Por qué? Les cuestiono, me cofiesan que les da lo mismo si este país se cae a pedazos, que lo único que les importa es asesinar a todos los pijes de esta Tierra.

Matar cuicos de Hanta es la obligación ideológica de este organismo territorial, arruinar las vacaciones es su placer. “Tras todas las atrocidades cometidas por la burguesía en este territorio, es necesario que nosotros como ratones nos unamos para liberar a la clase proletaria del yugo terrible de estos inútiles, y usando su propia estupidez como arma, mil veces venceremos, scuic scuic”, declaró el Comandante Lauxito.

Los ratones cola larga son los únicos revolucionarios que quedan en la faz de este planeta, y actualmente no cuentan con el apoyo de nadie. Por eso, como una página web de izquierdas, Nefasto se compromete a criar ratones cola larga para engrosar las filas del Comando Central Lauchita de los Espinos, y así matar cuicos.

Tú internauta, viaja ahora a tu campo más cercano, busca ratones de cola larga y comienza a criarlos en tu casa. La única vía a la revolución es royendo y cagando nuestro camino hacia la victoria. Vencer o morir.