Caóticas aparecían las noticias la semana pasada, pero, ahora, ya parecen un rompecabezas en manos de un monito de organillero. Un caos donde casi nada es lo que parece ser. Y lo que se dice, la mayoría de las veces, muchas veces, resulta ser sólo eso que se llama un lapsus, una falsedad que puede ser involuntaria, pero demasiadas veces es intencional. O sea, es una mentira. En realidad hay que escarbar hasta muy abajo para retomar una hebra más o menos real y racional.

Crónica de Ruperto Concha del 29 de marzo de 2015, por Radio Bio Bio de Valparaíso.