Quizás me expongo a ser tachada como feminista, fea, gorda, histérica, resentida que jamás ha recibido un piropo en la calle; pero ¿hay algo más molesto para una mujer que sentirse como un pedazo de carne?.

Cada vez que una mujer sale a la calle, corre el riesgo de encontrarse con un hombre o grupo de ellos, quienes de manera violenta y denigrante te gritan “piropos” o que incluso se atreven a tocarte, sin el más mínimo pudor o respeto, como si le pertenecieras y no tuvieras derecho siquiera a defenderte, por el simple hecho de ser mujer.

En este contexto, nos encontramos con uno de los “hilarantes” videos de woki toki.

Con un mal llamado experimento social, los chicos de woki toki someten a los hombres a una situación análoga a la de las mujeres que han sido víctimas de toqueteo en la calle, demostrando que ellos se lo toman con humor. Y por supuesto que es así, en el vídeo no se muestran las condiciones de hostilidad, agresividad y superioridad  física que generalmente rodean al acoso de una mujer.

En este vídeo, se intenta bajar el perfil a la situación, vulgarizar la discusión, dejando ver que las mujeres exageramos cuando nos tocan el poto en la calle, porque por supuesto que  es muy cómodo y agradable que vulneren nuestra esfera de privacidad y no nos dejen disponer libremente de nuestro cuerpo, que nos traten como un pedazo de carne y nos denigren. Además, de dejar de manifiesto, que el camino hacia la igualdad de género no es el respeto hacia las féminas, sino que objetivizar al hombre, de la misma manera que se ha hecho con las mujeres  durante siglos.

Por desgracia, dicha conclusión, representa la opinión de muchos hombres en nuestro país, quienes creen que hostilizarte en la calle es la manera más apropiada para hacerte saber lo guapa y apetecible que eres.

Incluso peor, dicha opinión ha sido adoptada por mujeres, quienes pueden presentar, sin titubear, opiniones como: “es que si se viste así, es porque le gusta calentar”.

Me parece que es un feminismo mal entendido creer que las mujeres para ser serias deben vestirse de determinada manera o  deben condicionar su vestuario a la reacción de los hombres, debería más bien ponerse énfasis en el actuar de ellos,  quienes no son unos animalitos determinados por sus erecciones, sino seres racionales capaces de vivir en respeto con personas a quienes consideran como iguales. Quizás ese sea el problema, la igualdad de género es sólo una manifestación de buenos deseos que se va a la chucha cuando ves un gran trasero y una minifalda.

Claramente hay que distinguir diferentes situaciones, es distinto un hombre que se te acerca, a una distancia prudente y caballerosamente te dice que te ves bien,  a un hombre que sin tapujos te toca el poto y lanza un comentario vulgar, hay de todo. No obstante, y aunque no lo crean, muchas mujeres no buscan la aceptación del género opuesto, ni se visten para despertar sus más recónditas pasiones, sino sólo para sentirse bien consigo mismas y estar cómodas, ¿increíble, cierto?.

En fin, se han propuesto una serie de soluciones para este problema, desde lo más básico como que los padres te enseñen a respetar a las mujeres, lo que es difícil en una sociedad donde no se puede promocionar una cerveza sin objetivizar a una mujer o cuando tu padre es un machista que le pega hasta el cansancio a tu mamá y ejerce violencia económica sobre ella. También se ha propuesto llevar este tema al ámbito del Derecho Penal, lo que podría acaecer perfectamente en el tema de los toqueteos, por ser una vulneración a tu esfera de privacidad, incluso a tu integridad, pero no resolvería el problema de fondo, sólo haría que se evitara dicho comportamiento con el fin de eludir la sanción. También podríamos seguir el ejemplo de países como México y Brasil, llegando a extremos tales como crear vagones de metro exclusivamente para mujeres, lo que implicaría simplemente darnos por vencidos, bajar los brazos, aceptar la misoginia  y asumir que los hombres son unos seres asquerosos con los cuales es imposible razonar.