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Seré breve. Mientras están todos los sitios pajéandose con cuál será el final de “Volviéndose Malote” “Convirtiendose en mala persona” o “Quebrando Malo”, sea como sea que usted traduzca el nombre de la ya inmortal novela por entregas, el mensaje, o meta-mensaje, si usted prefiere, que entrega a la juventú-divino-tesoro resulta a lo menos, desolador.

¿Qué pensará Mario Waisbluthdsehnnewew? ¿Qué pensarán los de Elige Educar de esta serie? Piénselo, usted, muchachito que tiene promedio NEM sobre seis, un ranking no menos envidiable, habilidades sobresalientes en algún área del saber, y que en todos los ensayos ya promete ser puntaje nacionalsh. A usted le ofrecerán rechazar ser médico, abogado, ingeniero comercial ok no, vale callampa ser ingeniero comercial, físico nuclear, astrofísico, químico farmacéutico, investigador, etc, cualquier profesión de mucho prestigio y rentabilidad… para ser profesor de secundaria, con la promesa de que la carrera será gratis, los sueldos mejorarán y usted será una inspiración para una generación de estudiantes que pugnan por que se les brinde, al fin, una educación de calidá.

Pero miremos Breaking Bad. ¿Qué nos encontramos en el primer capítulo?

Un profesor de Química que trabajó en un equipo que consiguió el Premio Nóbel de Química está haciendo clases en un instituto de secundaria. Es decir, un lujo de profesor. Encima, siempre está buscando cómo hacer la clase interesante y atrayente, absolutamente engrupido con lo que hace. De inmediato prendiendo flamas, cambiando colores de las llamas, mostrando cómo ocurre la poesía de los cambios de la materia. ¿La química se trata de químicos? No: es de cambios. Esa weá, loco, es poesía. Pero le hace clases a una horda de pendejos agueonaos que no les interesa la química. Mucho menos, la poesía. Le hace clases al promedio de los agueonaos norteamericanos. Mucho me temo que las generaciones que nos sucedan sean de este tipo de nihilistas abúlicos. Tampoco me extrañaría que si a nuestra generación le hubiese tocado clases con un Walter White hubiésemos reaccionado de la misma manera: con abulia, intentando zafar de la próxima prueba. Y con eso se va a la mierda todo nuestro discurso que revindica educación de calidad.

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Poesía

Encima, para parar la olla, White tiene que irse a lavar autos después de la pega. Y allí le sorprende y hace bulling uno de los sacoweas que tiene en clases: la maravilla para cualquier pelotudo nihilista que va a calentar el asiento en su centro de estudios; ver al fastidioso viejo culiao de Química que no me dejaba comerme una nami en clases está allí, humillado, tosiendo, mientras aspira los químicos del lavado de autos. O sea, amiguito que se engrupe con “Elige educar”, ¿No te dan ganas de salir corriendo, dar la PSU de nuevo y estudiar una carrera que al menos te asegure un buen pasar económico, en vez de ponerle el pecho a las balas y tener que soportar este tipo de estudiantes imbéciles, apoderados que creen que están comprando ropa y un Ministro de Educación y otros tecnócratas que le echan toda la culpa al profesor? Es que no tenemos vuelta. Es la humanidad la que está maldita, la que prefiere chatear en clases, agarrarse minitas, tirar pollos y no aguantar sus ganas de estupidear al receso lo que nos tiene mal. Es la vocación autodestructiva de nuestra civilización, que se manifiesta desde la primera macaca que nos corremos, al hacer ese inconsciente gesto de meternos y sacarnos repetida y compulsivamente un puñal. El mono se bajó del árbol solo para hallar la mejor manera, la más eficaz, de lograr el suicidio colectivo.

Breaking Bad nos deja una primera enseñanza demasiado amarga. No importa lo que hagas, no importa cuán seco seas, no importa la paciencia que le apliques, nunca una clase será como “La Sociedad de los Poetas Muertos”. No hay pequeños milagros como en “El Reemplazante”. Los niños no son tan curiosos como con Carl Sagan.

Me pregunto cuánto habría durado Carlitos con el auditorio de Walter, que nada tiene que envidiarle al de un colegio municipal/particularsubvencionado

Si estás enfermo de cáncer, tu pega es una mierda, te basurean en todos lados y vives mirando el pasado pues solo allí se encuentran tus glorias ahora ausentes, pues bueno, no hay mucho que hacer. Ricarte Soto no cocinaba metanfetamina. Por eso murió. Por eso mueren los pobres, los de clase media, los que ganan seiscientas lucas y de repente se ven forzados a pagar un millón y medio solo en medicamentos que aumentan las probabilidades de mejorar pero no traen la cura.

Ser profesor es una mierda. No pierdas tu tiempo intentando enseñar nada. Mejor, dedícate a la droga.