Trucos-caseros-para-lucir-piernas-sensuales-1

Teoría del fap la paja, o de cómo hemos sido programados para responder de forma determinada a ciertos estímulos sexuales que se propagan por medio de los medios de comunicación, rozando en lo que desafía a la pudibundez que alguna vez Luciano Bello hizo tan preponderante en su obra cumbre, el Código Aeronáutico, es una serie de artículos que iremos presentando casi todas las semanas para analizar por qué nos pajeamos con lo que nos pajeamos, y por qué les pedimos a nuestras pololas lo que les pedimos. Esta semana, cómo Mundo Mágico nos hizo comprarle a nuestras pololas medias ligas al kilo.

¿Ustedes veían Mundo Mágico? Si no tenían menos de cinco años para 1996 lo más probable es que sí. Ah, y claro, si tenían feroz antena en la casa porque siempre lo daban por esos canales cuya recepción es súmamente dificultosa: primero el UCV (Cuyo nombre se lo debe a que la primera persona que lo sintonizó exclamó: “¡Uh! ¡Se vé!” gracias no se molesten) y luego, en su etapa pastera, La Red. Antes de 1996, se transmitían “Zona de Niños”, “Pipiripao” y para rematar la tarde, “Mundo Mágico”. Es así como veíamos esto:

PIERNAS.

Aguante Amiga Benchmark.
No me acuerdo mucho de la tía Paula, de hecho el único nombre que me suena es Magicarol, pero en cuanto vi sus PIERNAS entendí qué había pasado. Estaba viviendo el origen de mi fijación por las piernas de las mujeres.

¿Qué miramos primero? PIERNAS.
Piernas, piernas aparentemente perfectas porque están envueltas en medias de nilon, que cubren toda imperfección. Para nosotros mujer linda es mujer que tiene buenas piernas. Mujer que usa, luego, medias de nilon.

La pata es pelotuda, Tía Paula usa minifalda y está terrible rica.
Pero tía Paula se fue y llegó ella, la que de verdad tenía piernas aún más ricas: la tía Carol.

Dicen que se comía al oso


Ahora se ve pedófilo, pero cuando éramos cabros chigos el hecho que las niñas chigas que la acompañaran la emularan en la vestimenta hacía que también nos fijáramos en la compañera que por algún motivo se ponía pantys de nilon color piel en pleno invierno. Consciente o no, la compañera que hacía eso era la merecedora de dedicarles nuestras pajas. Nuestras primeras pajas.
Caso aparte: Los Mágicos del Ritmo.

Animaciones que nosotros creíamos bacanes porque, wow ¿dibujos animados hechos en Chile? ¿Será eso posible? ¿Los habrán mandado a hacer afuera? En definitiva, lo perturbador de Los Mágicos del Ritmo es que en la noche después de verlos teníamos pesadillas con una operación que le hacían al señor Chanchini donde se le veían todos los intestinos y despertábamos vomitando, con el aroma de los intestinos del señor Chanchini. Pensé mucho tiempo que era cuestión mía nada más, hasta que descubrí que varios compañeros de curso también habían tenido la misma pesadilla con el mismo estímulo; ver a los Mágicos del Ritmo. Aquello era mucho más que cuático: era satánico.

Pero volvamos a las piernas y a los deseos enfermizos de sobarlas. Se fue la tía Carol (pucha) y llegaron estas dos minas, infinitamente más ricas, pero para los que veíamos el programa nos resultaban hasta artificiales.


Seguramente ahora nos quedaríamos pegados en la pantalla, pero cuando era chico este nuevo cambio de animadora hizo que la tele se apagara. También, hay que considerarlo, estábamos más viejos y no nos entretenían las mismas sosas estrategias. Ya no veíamos ni Cachureos y al Profesor Rossa le dábamos la última oportunidad. Habían cosas menos sosas que mirar.

Lo único que nos interesa: PIERNAS

Quede ya advertido que todo el contenido anterior lo flaitié desvergonzadamente del sitio de Tongas, el roboc de Pipiripao.

Otro capítulo aparte en el fetichismo de piernas se impone por dos hitos televisivos, largamente observados: uno, Nubeluz. El otro, Las Chicas Yeye, aunque con menor intensidad.

¿Qué era Nubeluz? Nubeluz era un programa para niños chicos infra cinco años (así que estaba orientado a niños aún más pequeños que los de Mundo Mágico, o al menos yo lo veía con cuatro o tres años, después daban los Motoratones por el Mega, o los tomates asesinos del espacio exterior o algo así, unos dibujos animados bastante aweonaos en todo caso) donde unas señoritas que apenas se empinaban por los veinte años bailaban danzas en faldas brevísimas y las medias color carne a todo presupuesto, al punto de que sus piernas pareciesen dos salchichas. La misma teoría llevada a la práctica supra.

Si me lo pide así, mijita, dejo hasta la pasta base

Sin duda, una de las mayores exportaciones no tradicionales del Perú. Le estallaría el mar a cada una de ellas en su costa brava y resolveríamos el diferendo marítimo en un gran tsunami de chele. Considerando que estamos a veinte años del suceso, podemos esperar al menos que alguna sea hoy una milf mas o menos bien conservada.

Encima, usan botas largas. Una visión medio sadomasoquista. Cambiale el micrófono por un látigo. ¿Qué pretendían estas muchachas del demonio? Azoteme, señorita de las botas negras, eo é, eo á. Como quisiera lavarte los dientes con mi cepillo.

Pero claro, nada es gratuito. La leyenda negra de Nubeluz incluye un suicidio. No más erotismo encubierto.

Igual no deja de ser webiado que igual tengan que cantar felices pese al suicidio (No, no con Azida de Sodio) y que ahora usen pantalones.

En fin, gracias a esto aprendimos a ser desprejuiciados cosmopolitas y que no todo lo que hay al norte son Cholas Tchacascanísticas.

El panteonero soñó con enterrársela, no con enterrarla

Las chicas ye ye ya son el punto final de esta sensualidad encubierta y no explicitada de la infancia, para pasar a dar lugar a otros programas de código más osado, como Sin Mochila, Mekano y otros sucedáneos que, pese a estar rotulados como “Programa Infantil” igual ven los infantes.

Marcelo tiene un conflicto no dirimido con sus años de juventud. Su aciago programa infantil fue la excusa para obligarnos a volver a bailar tuist. Luis Dimas apareció furtivamente intentando sacar su trozo de pastel.

No he encontrado más videos de las chigas ye-yé mostrando PIERNAS, el que posea alguno, por favor, dejarlo en comentarios. Servicio de Utilidad púbica.

Entonces, en definitiva, para ir cerrando, nada más, tal vez aquí se originó nuestra obsesión por las piernas largas envueltas en pantys. Una cosa llevó a la otra, y nos gustaron las chiquillas en medias ligas. Y por eso imaginamos jovencitas que bajo el jumper usan medias ligas. Así como la rubia encapuchada.
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