¿A quién no le parece razonable escuchar que “Una imagen vale más que mil palabras”?

Y sin embargo basta pensar un poco para entender que esa frasecita no es más que una tontería publicitaria.
Pensamos racionalmente con palabras. La sintaxis, que construye nuestro lenguaje, nos entrega todo el andamiaje estructural para que podamos entender el remolino de sensaciones que nos entregan nuestros sentidos, y transferirlo hacia la coherencia de la percepción inteligente.
Pero hay épocas en que ser inteligente no está de moda. Percibir la realidad para muchos es una lata. Y es así que a muchos les parece mejor retroceder nomás al impulso de los sentidos. Darnos por satisfechos con los sonidos y las imágenes, que nos parecen más apetitosas que mil palabras.

Crónica de Ruperto Concha del 1 de marzo de 2015 por Radio Bio Bio de Santiago.