Por Don Fermín Etarrietta Mamhónferminchico

Rector de la Universidad Privada Patriótica /Empresario /Filántropo

Con la honestidad que me caracteriza voy a ser claro: no se mucho de anarquismo. Soy un hombre que se ha dedicado a trabajar toda su vida de forma honesta y sacrificada para mantener a su familia. Si eso es ser de izquierda o de derecha no es de mi interés.

Pero ahora me ha llamado la atención esta moda que agarraron los cabros de ser anarquistas, de contestarle a sus mayores, que el estado esto y aquello, la libertad, el poder y no se cuántas barrabasadas más.

Déjenles contarles una cosa: si estos cabros de moledera son anarquistas es porque nosotros los dejamos. Acaso ud caballero que ahora encuentra tan encachada esta moda se ha puesto a pensar ¿quién trabaja para mantener a estos niñitos? ¿quién les compra los libros tapa dura con que se envenenan la cabeza? ¿quién les da mesada para que puedan vivir alejados del sistema? ¿de dónde sacan la plata para comprar bicicletas, ir al nutricionista, comprarse comida vegana? De gente como uno pues.

Esta pataleta que uno ve en sus nietos la vio antes con alguno de sus hijos pero con otro nombre: el comunismo. Pero se les acaba apenas el papá cierra la billetera y deja abierta las puertas de la casa porque mal que mal los hijos fueron criados en una casa decente y tarde o temprano vuelven al redil para ser hombres de bien como corresponde.

Pero no se confunda mi estimado lector, esta moda no es más que un distractivo de lolos inmaduros. No caiga en el error de encontrarles la razón ni en aguantarles todos los caprichos: ya verá que con un par de coscorrones van a razonar.