Ilustración de Pepito Chicoma para La Momia Roja

¿A alguien no le extraña este asunto del bono permanente? Más allá del asunto del populismo. Es absurdo que, cuando el problema sea la mercantilización de la vida, la primera solución que se nos ofrezca desde el Estado sea pasarnos dinero para pagar servicios ofrecidos por privados en lugar de ofrecer las prestaciones directamente ejecutadas por el Estado. ¿De verdad es cuestión de simple populismo?

No soy un bebé

Agué, ayue fo bebe. El argumento liberal que sostendría que los beneficios fiscales se implementen en forma de dinero en efectivo en vez de prestaciones por instituciones públicas dice relación con que el Estado no puede actuar como un “padre” que supervigile todas las conductas de los desvalidos, sino como un facilitador, que por medio de este acto de confianza de entregar cuarenta lucas, nos reconoce como personas y no como siervos.

Sin embargo, para qué vamos a andar con cuentos, es común ver antenas parabólicas en miserables chabolas. El no tener consciencia de las prioridades es una consecuencia de la precariedad en que se hallan las personas, esto es, la mala educación produce visiones distorsionadas de la realidad. Por eso que hay gente que prefiere comprar ropa de prestigio que cambiar su alimentación en base a pan y grasas de baja calidad por vegetales. Prioridades. Pero hay quienes no están educados para ello.

¿No somos bebés? ¿No somos siervos serviles, estúpidas ovejitas baladoras? Bien tendrían que demostrarlo.

Saca tu rosario de mi bolsillo

El que critiquemos el uso del dinero que se hace por los beneficiados por la asistencia social no es un asunto baladí. Entre comer helados un domingo en el mall y comer charquicán toda la semana, nos parece reprochable lo primero. Pero, ¿acaso no es juzgar conforme a la moralidad el derroche? Pues bien, si nos llevan diciendo por años que hay el dinero justo y que no se puede tener todo gratis en la vida, obviamente nos irrita ver los fondos públicos desperdiciados en gueás. Y que personas que debieran mejorar su calidad de vida opten por sencillamente desperdiciarlo en hedonismos fugaces. Pueden ser helados, como puede ser vino. Pero no será ni una vivienda sólida y estable, ni abrigo, ni gas. De todos modos, cuarenta lucas no alcanzará para mucho. Uno puede, desde esa perspectiva, entender el uso hedonista de los dineros públicos.

El bono como recurso de emergencia

El bono de dinero en efectivo se instituye en 2009 como modo de capear efectivamente la dura crisis sub prime que amenazaba con echar por la borda el precario equilibrio financiero de las familias de escasos recursos. Uno podría pensar que la medida fuese temporal, si su origen era una crisis económica inédita (y que prometía gigantes explosiones de descontento, algo que por medio del mismo bono se aplacó). Sin embargo, los bonos han sido cosa corriente desde ese entonces, sean de cobertura más amplia o restringida. Ahora Bachelet, con grandes aspavientos, anuncia que quiere hacer del bono algo permanente. ¿Es un reconocimiento tácito que desde ahora la crisis económica es permanente? ¿Qué medidas podemos esperar, entonces, para la próxima crisis económica? ¿Recién se les ocurrirá que existen los derechos sociales económicos y culturales o harán tal como el gobierno de Piñera al que le faltó gastarse la mitad del PIB en anuncios que dijeran “TODO ESTÁ BIEN, MANTENGA LA CALMA, NADA ESTÁ MAL”?

Entonces, en definitiva, y para concluir: el que el bono marzo e invierno sean permanentes o esconden la realidad penosa de que vivimos y viviremos en crisis permanente, o se están preparando para una gorda antes de tiempo, y no nos quieren decir. Por que reconocernos mayoría de edad… ¿Eso? ni en sueños.