Luis Emilio Recabarren siempre escribió con pulcra redacción y brillante ortografía, para ilustrar a los obreros a través de sus encendidos folletos que imprimía. ¿Va a usted a poner la guillotina en la puerta del sol? Sí, señor, la guillotina. Guillotina, Guillotina, guillotina. La de la imprenta, por supuesto. Claro, los gloriosos hijos de Recabarren, como perdieron esas costumbres de las mutuales por que eran muy Clotario Blestistas (y Clotario era un maldito burgués filocristiano) nunca pudieron hacer autoformación. Ortográfica.
pribatizacion