Internet sirve para muchas cosas y perder el tiempo es parte intrínseco de ello. Y más aún en fechas como estas en que debemos mostrarnos sociables, porque todos andan amorosos cerca de la quincena del mes y además es verano, lo que hace que las familias se unan y armen esos paseos apestosos en que los tíos miran lascivamente a sus sobrinas y las imaginan cuando se acuestan con sus esposas en carpas con mal olor. Para evitarles eso aquí hay una tripleta de novelas gráficas para que pasen el tiempo tostando sus caras frente a una pantalla en vez de salir soportar al puto sol. Atentos.

Mars Attacks: todos vieron y – espero – hayan disfrutado de la película dirigida por Tim Burton allá por 1996, época en que el director no era un plagio de si mismo, pero eso es harina de otro costal. Lo que algunos o, quizás varios, no saben es que Mars Attacks nació como una serie de láminas coleccionables creadas por Norman Saunders y Wallace Wood, allá en el año 1962. Estas láminas ilustraban la invasión de marcianos a nuestro planeta y fueron/son bastante populares. El cómic, nacido a inicios de los noventa, está basado directamente en estas láminas, ahora guionizado – en su historia central – por Keith Giffen e ilustrada por Charles Adlard (quien inició, junto a Robert Kirkman, la serie The Walking Dead). El punto central del cómic es mostrar la invasión marciana a escala global, pero sin el tono tontorrón que tuvo la película y con un énfasis en los invasores más que en la resistencia terrestre. Bastante disfrutable.

El pack contiene la serie original más otros especiales que surgieron en el tiempo, incluido un versus con Transformers.

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Nighbreed/Razas de Sangre: Clive Barker es de mis escritores favoritos, de su cabeza han germinado genialidades. Ahí está el clásico de clásicos del terror, Hellraiser, película dirigida por el mismo Barker, basado en su propia novela. Clive Barker ha cultivado, especialmente en los ochenta, un terror visceral; en donde tripas, semen, sangre y perversiones de todo tipo tienen cabida, todo en una prosa dinámica. Ahí están los Libros de Sangre, compilaciones de relatos cortos del autor, a saber, Rawhead Rex (que también tuvo película, con nefastos resultados). Con el éxito de Hellraiser, Barker quiso llevar a la gran pantalla otra de sus creaciones, la novela Cabal, que a grandes rasgos cuenta la historia de Aaron Boone, quien es atormentado por la presencia de una ciudad subterránea repleta de demonios deformes, la presencia de un asesino serial y la leyenda de un mesías que liberará a dichos demonios. La película se hizo, con el mismo autor como director. En si la película es buena, pero la sobrecarga de historia y personajes hicieron mella en la recepción, como dato David Cronenberg (otro grande) también protagoniza la cinta. Sin la posibilidad de contar su historia (Clive quería armar, al menos, una trilogía) la historia queda en nada. Hasta el relanzamiento como serie en cómic. Con espacio para mas personajes y un guión mucho más apegado a la novela, Nightbreed renace. Les dejamos con gran parte de su tiraje del cómic. Un recomendado si o si.

El pack incluye los primeros dieciséis números de la serie, enjoy.

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Píldoras azules: aquí pisamos terreno pantanoso o firme, según cada mirada. Píldoras azules, en una primera pasada, narra la historia del propio autor, Frederik Peeters, y su novia Cati. Cati tiene un hijo y ambos son portadores del VIH. Pausa. ¿Eso es malo o es bueno?, aquí no hay juicios. La historia comienza con un joven Frederik, indeciso y apartado del común de los mortales: taciturno, quien se fija en una chica, algo alocada, juvenil. Y aquí paso a paso, el destino o quién sea que junta a moros y cristianos, reúne a Peeters y Cati en distintos momentos de sus vidas, en altos y bajos. Hasta que ambos aceptan el cariño que se tienen y se deciden en seguir juntos. El momento en que Cati confiesa ser portadora del VIH podría haber implicado un quiebre, un cisma en la relación, pero no es así. Y esa confesión también podría haber hecho estragos con nosotros como lectores, pero es la gracia de Píldoras azules, no hay juicios morales, no hay condescendencia frente a ese hecho. Es y no hay nada que hacer. La cotidianeidad en cada viñeta, y aunque suene meloso, el amor entre ambos personajes (¿reales, ficticios?) nutre la lectura. A destacar la respuesta a la pregunta ‘¿por qué me quieres?’ a la que es puesto a prueba Frederik es una delicia, de una simpleza abrumadora.

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Crédito a quienes escanearon y/o tradujeron los cómics, sólo soy un recopilador. Eso es todo por ahora, disfruten de sus apestosas vidas.