fuguet

 

Para los que no lo cachan, Fuguet es un periodista, cineasta y escritor nacional.

Entre sus libros clásicos (si es que así pueden denominarse)  nos encontramos con títulos como Mala Onda, Sobredosis, Cuentos con Walkman, etc.

Y en su filmografía tiene a su haber películas como Hormigas Asesinas, Velódromo, Se Arrienda, entre otras.

Se le suele idolatrar aludiendo a la veracidad de sus relatos o señalando que dio nacimiento a la nueva narrativa chilena con relatos ácidos y cercanos a la realidad nacional.

Lo que, a mi parecer, hace Fuguet, es copiar   tomar una historia, en particular algunas en que haya sobredosis de sexualidad, drogas, disconformidad con el mundo  y  relatarla con un sinfín de garabatos, incluir alguna frase de una  canción  y procurar que todo se lea súper “clever”. Adoptando básicamente el mismo estilo en sus películas.

Si bien paso sus películas, por ser en parte bastante parecidas a la generalidad del cine chileno, detesto infinitamente sus libros, si quisiera leer groserías con historias livianas,  leería  “la cuarta”, Nefasto.cl o algo por el estilo.

Lo que no se puede negar es que Fuguet fue un visionario para su época,  si hay un padre de las historias de cuicos sufriendo, que no quepa duda  que fue él.  Hoy estas historias inundan nuestras vidas en el cine, libros y hasta en la música nacional.

No obstante lo anterior, lo que en realidad me sorprende, y quizás es hasta preocupante,  es que hay colegios en los que Fuguet es lectura obligatoria.

Hoy en día, hay un discurso generalizado respecto de que en Chile  los libros no son de fácil acceso a todas las personas, debido al régimen tributario que recae sobre ellos. Por lo que, si estás en el colegio y necesariamente debes comprar un libro ¿por qué elegir a Fuguet? Por qué no hacer a los alumnos leer libros con mejores recursos lingüísticos  o que de partida lean el Guardián entre el Centeno, que es básicamente lo mismo que Mala Onda, pero bien escrito.

Luego, vienen todas esas quejas sobre la mala educación,  pero cómo se pretenden que la gente tenga buena ortografía o mejore su vocabulario, si desde el colegio nos obligan a leer libros que poco y nada aportan.

En la actualidad, Fuguet continúa escribiendo y dirigiendo películas y estoy segura que si sus libros siguen siendo lectura obligatoria en los colegios, seguirá causando un daño irreparable a las futuras generaciones.