¿De qué hablamos cuando hablamos de que “pasa un barco y la atropella”? La pregunta fue expuesta por los sabios herméticos hace muchos siglos. Aquella fue abordada por el mesotérico Manuel Serrano, creador de las galletas Serranita y adorador del Fascismo Checoslovaco, en nuestro país. Sin embargo, la expresión “Pasa un barco y la atropella” fue popularizada, de súbito por Álvaro Salas, provocando un giro copernicano en nuestra concepción y percepción del tiempo, espacio y realidad.

¿Qué implica el hecho que pase un barco, y la atropelle? Revisemos, uno por uno, los elementos que dan lugar a dicha afirmación.

artaud
A R T A U D

Primer supuesto de hecho: hay un barco.
Los barcos son vehículos diseñados para correr sobre ambientes líquidos (preferentemente agua), lo cual nos hace pensar que necesariamente estamos hablando de un barco no desguazado. Por otro lado, decir que el barco tiene ruedas no es apropiado. Es hacer trampa. Un barco con ruedas no es barco. Es un barco con ruedas.

Segundo supuesto de hecho: Tiene que haber una muchacha.

El pronombre singular femenino “la” nos indica claramente que estamos hablando de una muchacha como el sujeto pasivo de tan brutal delicto. El corpus delicti, entonces, será el de una inocente fémina, que necesariamente, como suele ocurrir en los atropellos, iba cruzando la calle despreocupadamente.

Ahora bien, ¿cómo pueden estar en conjunción un vehículo acuático y un paso de cebra?

Hemos hecho algunos experimentos, y hemos notado que la pintura se diluye en el agua, lo cual hace imposible hacer un paso de cebra, tanto en el mar como en el río. Además, la autoridad sanitaria reaccionó con ira y nos cursó severas multas.

Entonces, ¿qué nos queda? Que lo indicado por Álvaro Salas excede el ámbito de lo físico. Claramente Álvaro Salas estaba saliendo de los cánones político-culturales impuestos por la dictadura y quería dar el paso al que nadie se ha atrevido: poniendo los pies sobre el surrealismo. Es así como podemos encontrar influencias directas de André Bretón y Antonine Artaud, y guiños a cuadros de Dalí en sus siguientes chistes breves.

André_Breton_1924
B R E T O U N

Esto condenó a Álvaro Salas a la decadencia. Diez años después, censurado por el establishment, se ve forzado a contar los mismos chistes fomes y breves que lo hicieron conocido, para poder volver a la televisión. Pero es de público conocimiento que las pifias hoy lo tienen marginado en un canal donde suelen llegar aquellos que fueron defenestrados por los canales grandes en un proceso de humillación brutal. Sí, en cierta manera, hoy Mega es el resumidero de la televisión chilena (por eso que es antinatural el movimiento de que alguien salga de Mega para no terminar en el resumidero, por ejemplo, Viñuela, que con su sola presencia convirtió a TVN en un resumidero).

Desde luego, el juego de vanidades y poderes detrás de la destrucción de Álvaro Salas están los dueños de las galletas Serranita, quienes tienen a su cargo la protección del secreto del surrealismo en Chile. ¿Es muy pronto para que los chulenos conozcamos la verdad detrás de aquello? ¿hay en las palabras de Salas una oscura premonición sobre el fallo de la Haya? MI TE RIO.