Como ya lo advirtieron, el momento más apoteósico de la intervención artística fue en La Moneda. Justo ahí, se cortó el internet. Lo que podría deberse a las constantes descritas por Murphy pasaron derechamente a material salfatiano cuando el documentalista que estaba grabando advirtió que su filmadora se apagó. ¿Acaso hay alguna clase de elemento electromagnético dispuesto para hacer de aquél un lugar sin registros? ¿Hay que caminar por La Moneda con un cono de papel aluminio en la cabeza?

La parte que nos perdimos consistió en lo siguiente: Llega la Kombi a la La Moneda, y las cenizas son arrojadas sobre la misma. Se esperaba la reacción violenta de Fuerzas Especiales, pero no. O se demoraron o no cacharon. De todos modos, arrojadas las cenizas de los pagarés sobre la Moneda, la Kombi metió chala y partió su viaje por el cielo, al nuevo lugar donde lo espera un mundo mágico de colores. Papas Fritas en su embajada está al tanto de todo. Esperamos registros.

Agradecemos a todos quienes nos acompañaron.
Su amigo

Eduardo Nievoso.