El mundo nuevo ha comenzado el viernes, y su morfología asusta. Una generación de jóvenes muy bien educados bajo ideas revolucionarias, permeando sus respectivas disciplinas bajo el enfoque de los gender studies pronto verá sus creencias desafiadas por el matonaje y los estertores de una ancianidad retrógrada y bravucona, representada por Trump, que llegó al poder gracias al consumidor promedio de memes, es decir, la White Trash: gente de raza blanca de ingresos bajos a medio, que viven en una casa vieja y ruinosa, donde el jardinero nunca pasó ni sus dueños se dedican a jardinear; blancos ignorantes y brutos, consumidores de memes que culpan de sus bajos salarios a la inmigración y a la libertad de comercio. Básicamente la familia de Malcolm, a contrario sensu de la izquierda neoliberal -desde ahora, “progres” -que lo eleva como una apología al marxismo y la lucha de clases. No como los sofisticados habitantes de Manhattan, al menos gay, trans o gaytransfriendly; hombres hétero blancos que se visten como mujeres con ropa dos tallas más pequeñas de lo que les corresponde, que viajan en bicicleta por Central Park y lloran en sus departamentos amplios y espaciosos pagados por su venta de humo con sede en Silicon Valley por la derrota de Hillary, la única candidata con opción por los pobres y desposeídos, sobre todo las pobres y desposeídas mujeres de Arabia Saudita.

La derrota cultural es inevitable, la zozobra ineludible, y las patas más chuecas a medida que pesa más la bolsa de pan de afrecho orgánico checo.

El progre ha visto que todo en lo que creía no era lo mismo en lo que creía el resto. Es más, notó que el resto no cree en nada, y entre la sátira y el sarcasmo supo de inmediato que se nos está pasando la mano con el nihilismo. Así mismo, su incipiente startup de selfies para subir en Insta no logró todos los fondos que esperaba al salir a bolsa. ¿Cómo logrará financiar su Macchiatto Mocca en Starbucks de ahora en más? Le pregunta a un negro que hurga en la basura.

No importa, va al último concierto de Rihanna para imponer feminismo interseccional: gayfriendly, blackfriendly, girlfriendly. No more bigotry.

El progre ha comprado un tarro enorme de helado. Mira en su loft todo Black Mirror. No lo entiende muy bien, pero le gusta porque hay un capítulo muy bonito de lesbianas que se aman en el más allá, que es acá, pero dentro de un computador. Transhumanismo, ¿quisa wiá? No importa, el progre millenial hará otra app mañana y seguirá con el ecosistema; su activismo de internet es fuerte.

Y se sigue preguntando, ¿por qué no ganó Hillary si todo el mundo opina como yo? Mientras observa sus contactos en facebook, donde todos opinan igual: Trump es una mierda. Con el TTP iba a introducir su app en Chile donde sería muy exitosa, Trump me cagó la vida, dice el progre. Me siento oprimide.

Y mientras llora, el rimmel se le corre. Me siento emo. Pondré Evanescene, hora de recordar el amanecer de siglo. Osama Bin Laden, Torres gemelas, Daria en MTV. El mundo era más feliz. Lástima que lo pasé bailando axé y ahora caché lo que me perdí.

Angustia e incertidumbre ante el futuro

El futuro, con o sin Trump

Como sea, la fuerza mayor indica que el derrumbe es inevitable. La frase no tiene sentido, pero la dijeron en los Simuladores, y Santos odia al imperialismo yankee, porque Santos es P E R O N I S T A. ¿A qué se dedicará la juventud progre de aquí a unos cinco años más?

a. Hombre heterosexual conductor de Uber con estudios universitarios completos

Luego de la irrupción de la automatización de todas las labores manuales, y que los baristas de Starbucks hayan sido reemplazados por brazos robóticos que tienen aún menos derechos laborales ni hacen pausas para tomarse selfies, no ha quedado otra que tomar el auto que aún están pagando y ser chófer de Uber. El 60 por ciento de los ingresos irán dirigidos a pagar los estudios de cinco años en Cinematografía aromática en DUDOCUC, carrera que se veía prometedora pero para el cual en cuarto año recién notó que nadie requiere filmar olores, pero ya iba en cuarto año así que no iba a echar marcha atrás en esta idiotez, así que complementó con muchos electivos de estudios de género. A los hombres que tome de pasajeros les reprochará el patriarcado. A las mujeres, les cobrará un 70% de la tarifa fijada por Uber para compensar el paygap. El 30% de su salario lo debe destinar a la amortización del automóvil. Si se esfuerza y es hábil manejando, podría aspirar a comer día por medio y ducharse cada 32 horas. No queremos gente sucia manejando autos, para eso mejor contratar un taxi.

b. Hombre heterosexual conductor de easytaxi con estudios universitarios incompletos.

Éste es más vío. Cuando notó que Enfermería estaba haciendo agua se salió y se dedicó a otra cosa. También es más resentido; en secreto piensa cómo matar a sus clientes, a quienes considera unos cerdos burgueses guillotinas guillotinas. Lo bueno es que lo hace en silencio y no hace comentarios de ningún tipo. El chófer Uber ideal. Lástima que los vayan a reemplazar por vehículos autónomos.

c. Mujer homosexual de raza negra chofer de cabify con posgrado en estudios de género.

Estará todo el camino recalcándonos de la importancia de la irrupción de la mujer en campos laborales antes domeñados por los hombres. Puede que se encuentre con una mujer blanca gay friendly heterosexual sexo consensual hasta que súbitamente cambio de opinión y te acuso de violación para obtener una jugosa indemnización y juntas lloren y chillen por que ganó donal trump se abracen y el vehículo caiga por un acantilado sororidad hasta la muerte.

d. Taxista converso

Éste es el que de no haber existido uber, de todos modos habría terminado manejando un taxi. Era cosa de tiempo, ya que las importaciones de muebles de madera prensada en China con chips chilenos terminaron por matar la industria de los muebles de madera prensada en Chile con chips chilenos, porque los últimos son intrínsecamente más charchas, pero más caros, con lo que nos decimos a nosotros mismos la mentira que el mueble chino es más malo a ver si logramos mantener la moral viva. Éste es el que termina transportando niñitas lais que toman cursos de estudios de género en la Universidad Gabriela Mistral dictados por la mismísima Graciela Romo y se enamora. Comienza a acosar sistemáticamente por guasá a cualquier rubiecita aritoperla que caiga en su nave, siendo que para eso hay que tener por lo menos el IMC bajo 22 y masa muscular de físicoculturista recién iniciado.

e. Estudiante de teatro feminista

Abandonó en cuarto año, primero, porque considera que tener que memorizar a García Lorca “es una práctica decimonónica”. Segundo, “porque para hacer teatro no requiero de gracias otorgadas por ninguna autoridad”. Y final, porque “no está de acuerdo con prácticas pedagógicas basadas en el maltrato y el abuso”, solo porque el director de la obra le gritó luego de botar un foco bastante caro. La verdad, y es que le persone no es sincero con si misme, es que mientras orinaba semisentado en el retrete descubrió de súbito que en realidad no tenía talento para el teatro, que todo fue una farsa para salir entre clases en la media. Después de eso, irá a buscar respuestas en la planta de sativa que tiene en su clóset. Así, mientras da pecho, disfruta de las suaves bocanadas de la maravillosa planta que entrega la tierra. Guardó su placenta para reducirla a polvo y venderla en capsulitas homeopáticas para curar el sida y el machismo. Se dedicará a vender joyas con gotas de leche materna, copas menstruales, bebidas menstruales, bifes menstruales: una opción vegana para aquellos que no quieren renunciar a la carne. Solo hace teatro del tipo performático cuando va con su colectiva a “funar” a personas que disienten en público de sus irrefutables opiniones. Por las noches maneja un Uber por ocho horas seguidas, en un vehículo que paga con otras tres mujeres que son sus parejas sexuales y crían niños en manada. Platón estaría orgulloso.

f. Niño facho rata

El niño facho rata, quien es incapaz de mecanografiar dos párrafos en internet sin decir la palabra “mamerto”, finalmente madurará y entrará a Ingeniería Comercial en una Universidad montada por ingenieros comerciales. Cuando salga no encontrará trabajo pues todos los economistas fueron reemplazados por una inteligencia artificial que ha demostrado ser veinte veces más asertiva que los economistas, ahora volcados a la confección de horóscopos y avisos de cambio de fondo. El niño facho rata, herido en su orgullo, solo hará notar que “Marx estaba equivocado” obviando el duro hecho que él también. Terminará cociendo huevos revueltos en una paila de cobre calentada con las hojas del manual del Samuelson, que después de todo era un maldito socialdemócrata, y la muchacha tetuda de ojos claros que viene de panamá dijo que los socialdemócratas son lo mismo que los comunistas. Está buscando financiamiento para comprar un auto y explotarlo en Uber.

g. Movimentarios nihilistas

Facebook, a contar de marzo de 2017, en un desesperado intento por combatir la posverdad y las fake news, termina por censurar todos los portales de humor político, llevándose así a las polémicas páginas parodia de personajes políticos que solo se dedican a ridiculizar colectivos tan vulnerables como… los zorrones. Facebook firmará un acuerdo con Patricio Fernández Chadwick para fomentar el humor político basado en hechos, concretos y verificables, y manteniendo facebook como un espacio seguro. En facebook solo subsistirán páginas de momos para retardados mentales del tipo “Webeo chuleno”, animalistas, de género o que relatan los polvos de una mina que toma vino para envalentonarse como Popeye hace con las espinacas. El programa “Make Humor Político Great Again” promete mantener humor político sano, asertivo y de calidad para todo el país. El problema de esto es que los chistes llegan con dos semanas de retraso porque primero deben ser visados en España por José Luis Cebrián, para evitar posibles distorsiones ideológic… faltas a la verdad. Los chistes de “El Roto” tendrán cada día más un tufillo a lo Lukas, y no hablamos de la calidad del trazo. Su cuarto pollo será Malaimagen.
Lo movimentarios nihilistas, despojados de sus parodias, se decidirán a sacar de una buena vez sus carreras y ser personas de provecho para la sociedad, en la medida que haya campo laboral. Una vez que descubran que no hay campo laboral y llegaron muy tarde para comprar un auto y ser chófer de Uber, se suicidarán.

Pronto las clases sociales serán dos: chofer de uber, usuario de uber. Eso, hasta que la siguiente revolución industrial se lleve a Uber por delante. O que Uber ya no precise más de humanos y esa basura de economía colaborativa sea historia. Así, el hipster con ropa apretada de Manhattan podrá seguir cobrando dividendos y escribiendo sus cuitas al mundo de porqué gana Trump, por culpa de esa masa ignorante de blancos que odian a los que viven de subsidios, desconociendo que esos blancos viven de subsidios, que esos blancos ven a su hijos usar metanfetamina en los talleres abandonados de la Ford en Michigan, mientras beben Coca Cola con azúcar porque irónicamente beber agua del caño es ligeramente más perjudicial para la salud y cuando le dijeron a Obama se hizo el larry y resulta inverosímil que no haya escuchado si tenía las orejas tan grandes.