Había sido un día pesado, tuve que atender unos casos bastante desagradables en el consultorio. Básicamente patrocinados que no sabían lo que querían, o que sencillamente no llevaban lo que les pedía y no les iba a sacar una demanda mágimente sin antecedentes ni pretensiones que defender. Así que pasé por la estación de trenes, donde ahora pusieron unos locales de comiducha. (A todo esto, ¿por qué necesitarían un edificio tan grande para una estación?) y me encuentro con este caballero, que viste chaqueta blanca y tiene una banda presidencial. Si nos acercamos más a su mesa nos hallaremos que suele andar poniendo estíquers a unas esquelas. Según supimos, son cartas que va a dejar diariamente al parlamento.

Y lo hace todas las semanas.

Debo estar en una dimensión paralela.