Ofrecemos al lector del extranjero una breve contextualización de los hechos que tienen hoy a Papas Fritas como el prófugo más buena ondi de Chile.

Como conocerá el buen lector internacional, en Chile la educación es de pago. Esto resulta especialmente oneroso en la educación superior (universitaria). Se tratan de aranceles que fácilmente pueden superar los cinco mil dólares anuales, incluso en las instituciones del Estado. Incluso más: pueden llegar a rozar los diez mil dólares anuales, en carreras del área de la salud.

En lo que respecta a las instituciones de privados, la situación se vuelve aún más compleja. Prohibido tienen perseguir fines de lucro, pero sin embargo han realizado diversos trucos para evadir dicha prohibición y obtener jugosos dividendos. Esto ha llevado a situaciones desastrosas. Aún yacen en la memoria colectiva los casos de la Universidad La República, la Universidad Las Condes, las crisis de las estatales (cuyos momentos más críticos se dieron en la Técnica de Santiago y la de Valparaíso) y la infame Universidad del Mar. En estos momentos, las universidades del Grupo Laureate (Cuya cabecera es la U. de Phoenix, y que en Chile controla a las Universidades Andrés Bello, de Las Américas, de Viña del Mar y la Escuela Moderna de Música) están bajo investigación; en el caso de Las Américas han perdido la validación para recibir subvenciones del estado. Por otro lado, también están en crisis las Universidades Gabriela Mistral, la Bernardo O’Higgins, la de Ciencias de la Información, y la de Artes y Ciencias Sociales. En dicho contexto, el caso de la Universidad del Mar es el más gráfico. En pleno 2012 se conoce del problema de liquidez de la casa de estudios. Las clases, sobre todo en el área de la salud, eran ofrecidas por personal no titulado en la especialidad que impartían. Aquello, ya clasificable como fraude, es hoy objeto de una investigación penal. Cesó el pago de sueldos a los funcionarios, las clases, y los estudiantes observaron como las sedes de la Universidad eran cerradas sin indemnización, compensación ni planes de reubicación. Es por ello que los estudiantes de la Casa Central optan por la toma de dicho edificio. La ocupación se prolonga por un año y medio, sin resultados positivos.

Es durante esa ocupación que llega el artista visual Francisco Papas Fritas, -seudónimo de Francisco Tapia Salinas -y, bajo la excusa de preparar una exposición sobre lo ocurrido con el alumnado de la Universidad, les solicita colaboración para llevarse algunos objetos de desecho de la universidad. Lo que no sabían los estudiantes —alega “Papas Fritas” —es que entre dichos cachivaches iban los pagarés de los estudiantes, que servirían para que la Universidad cobrase las deudas que había hecho suscribir al estudiantado, aún sin brindar la contraprestación.

Breve reseña de Papas Fritas

Francisco Papas Fritas, por su parte, tiene una dilatada trayectoria como artista y provocador. Salta a la fama luego que se tatuara el logotipo del Gobierno de Chile en la baja espalda. En una exposición, en verano de 2007, permitió por tres cuartos de euro que los visitantes a la exposición azotaran el tatuaje. Luego, esculpió a la Ministra de Cultura de Chile como figura de yeso de una Santa católica. Lanzó finalmente dicha efigie al contaminado río Mapocho. Finalmente, ofreció en pública subasta al mismo director del Museo de Arte Contemporáneo, en una delirante forma de provocación.
Francisco Tapia Salinas, que es el nombre real de este artista, vino a nacer en San Miguel, sector de clase trabajadora de Santiago, Chile. Vecino a una de las sobrepobladas cárceles de Chile, fue testigo del cruento incendio que cobró la vida de 81 internos en 2010. Del impacto de aquello surgió la exposición “Diálogos de emancipación”, sobre el conflicto de la persecusión estatal, la cárcel, la angustia, la pobreza y la muerte. Esto, ligado a una fundación, de la cual es parte fundacional, que busca denunciar los abusos en los recintos carcelarios.
Su obra pictórica asume tópicos como el neoliberalismo, la cultura de consumo, la imposición del capitalismo manu militari, y la degeneración de la izquierda tanto en su adaptación al sistema capitalista como la caricaturización de aquellos que alegan ser “consecuentes”. Así, vemos cuadros con un Salvador Allende devenido en punk; un Milton Friedman manejando una marioneta de Augusto Pinochet; un Nicolás Maduro rodeado de pajaritos, usando de lienzo una antena parabólica, entre otros cientos de obras más, marcadas por una visión caricaturesca y brutal sobre la política y los dilemas de la izquierda latinoamericana.

Ad augusta per angusta

10322847_10152356362934360_1867138003376697188_nVolviendo al tema de la exposición sobre la Universidad del Mar, ésta toma como nombre “Ad augusta per angusta”: a la gloria por angostos caminos. Sin embargo, también evoca la angustia, descripción sobre los efectos de una droga barata y altamente adictiva, usada principalmente por asiduos a los sórdidos submundos de las drogas duras (la “Pasta Base”, también llamado Paco, que no es más que los desechos de la producción de la Cocaína), tópico que ya había abordado Papas Fritas en una anterior exposición, mediante la creación de monedas de quinientos pesos con dichas drogas.

El lunes 12 de mayo se revela el contenido de la exposición: una copia ampliada de la autodenuncia que horas antes Francisco Papas Fritas estampara ante el Juzgado de Garantía Local (Tribunal que posee jurisdicción en lo penal) donde confiesa haber tomado los pagarés y otras notas de crédito firmadas por los estudiantes, y anuncia que las cenizas, y solo las cenizas, están expuestas en el Museo Gabriela Mistral (emplazado en el que fuera el edificio UNCTAD III, construido durante el Gobierno de Salvador Allende en titánica tarea). Dichas cenizas llegaron a bordo de un Wolkswagen Kombi 1992, de fabricación brasileña, de propiedad de su asesor legal, A. Zúñiga, junto a un video donde confiesa los hechos. Lentamente se dispersó la noticia. Los medios de comunicación hegemónicos tímidamente trataron el tema. Finalmente, el infame periódico “El Mercurio”, instigador del golpe militar de 1973, publica el hecho en sus páginas, con un lenguaje más propio de la crónica policial que la del comentario político, o el de arte. Los dueños de la Universidad del Mar reconocen que las notas de crédito se hallan extraviadas, y varios especialistas en derecho comercial reconocen que la posibilidad de cobrar dichos créditos sin las notas firmadas originales se vuelve bastante difícil, sino impracticable. No pocos llamaron a “la honestidad” del estudiante que, si es llamado a reconocer deuda, conteste afirmativamente, aun cuando se trata de una deuda vil, que generaría enriquecimiento injustificado de los ex tenedores de las notas de crédito.

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Judicialización

Finalmente el jueves 15 de mayo, la Policía Judicial de Chile, -denominada con las pomposas siglas P.D.I: Policía de Investigaciones -por instrucciones de la Fiscalía, llega al Museo Gabriela Mistral a incautar las cenizas y cualquier otro objeto de prueba, a fin de practicar pericias. Esto se realiza, pero en virtud de un mero oficio de Fiscalía, en circunstancias que se requiere de una autorización de un juez de garantía. Si bien se señaló que no había orden de aprehensión en contra de Francisco Papas Fritas éste, por consejo de sus asesores, optó por pasar a la clandestinidad. Desde allí lanza un comunicado, grabado —según su propia versión — en una “embajada amiga”, sin especificar cuál.
Francisco Papas Fritas podría enfrentar cargos por robo en lugar no habitado. Respecto a la quema de los pagarés, que se proyectaban en 500 millones de dólares, aún no hay certeza sobre las consecuencias que podría acarrearle.

PRONTO VERSIONES EN INGLES, POSIBLEMENTE PORTUGUÉS Y TAL VEZ FRANCÉS