Esta mañana, tras un largo fin de semana de carrete y besos bien chupaos, hemos abierto nuestra casilla electrónica, sólo para constatar el terrorifico saldo de un correo sin leer. ¿Qué? ¿Quién osa perturbar la calma lechuna de nuestra casilla a la que nadie dirige una palabra, porque este sitio es sin duda uno de los menos visitados de la blogósfera hispana? Pues… Carlos Richard. Sí, amigos, tenemos nuestra primera amenaza. Antes nos habían dicho agueonaos, fomes, imbéciles, copiones, inculiables (gracias Ruth) pero nunca, nunca, nos habían llegado amenazas. El correo dice lo que sigue: Captura de pantalla de 2014-03-30 14:34:30

tengo contactos y familias en chile y capacidad de viajar hasta alla para llevar este caso hasta sus ultimas consecuencias ya que tengo su ip y la direccion completa incluso lo que ha publicado en otras paginas de internet, asi como fotos de usted y su familia.

No sabemos si el amigo Carlos Richard quiere seguir la vía legal reclamando sus derechos de autor sobre sus obras de arte, o derechamente quiere pegarnos tres balazos por envaraos. Personalmente, en lo que a nosotros respecta, le tenemos mucho miedo a la guarimba, y me temo que el experto jaquerZ nos haya infiltrado el servidor, y se haya robado fotos de nuestras familias, nuestras novias y les ofrezca amor de verdad, amor que solo un macho caribeño puede dar. Y a nosotros, balazos, solo como los mejores guarimberos venezolanos nos pueden dar.

No sabemos muy bien que hacer ahora. ¿Accedemos a su petición, borramos todo, y todos felices? Es la opción más simple, más rápida, pero la más aburrida. ¿Qué es eso de no poder comentar lo que la gente publica en internet? ¿No que había libre circulación de ideas y derecho a crítica? Solo la ejercimos, mas el correspondiente derecho de cita, y además sería renunciar tácitamente a nuestra libertad de expresión.

La otra alternativa, es persistir en nuestra rebeldía hasta que llegue el exhorto internacional y la Corte Suprema Chilena ordene el cierre y comiso de nuestra página, o lleguen los sicarios guarimberos a darnos nuestro merecido, con besos bien chupaos. Lo que pase primero.

Con consultarle al seudoabogado que escribe en esta página no sacamos mucho, porque es un pelmazo que ni siquiera es capaz de oponer una tercería de dominio para levantar el embargo a un automóvil por una deuda más prescrita que la Constitución de 1818.

Lo otro, es ir donde Claudio Ruiz y, cagaos de miedo, intimarle que nos andan buscando para pegarnos desde Venezuela. Yo tomaría estas amenazas muy en serio.

No sé amigos. ¿Qué opinan ustedes?