Crónica de Ruperto Concha del domingo 4 de enero de 2015 por Radio Bio Bio de Santiago.

Tristones e inexorables pasaron los primeros cuatro días de 2015. Para buena parte del mundo, el año nuevo pasó como un sufrimiento interminable. En Ucrania, la policía silenció el canal de televisión más grande, por transmitir rock de grupos rusos, lo más populares entre la juventud, los que no son neonazis, claro. En Andalucía, los gerentes vendieron publicidad a las campanadas de media noche. Obama en tanto lo celebró en un club cuya membresía cuesta medio millón de dólares.

Hace dos años atrás, me di la libertad de aventurar que el 2014 no vendría la tercera guerra mundial, que por tercera sería la última. Pero también agregué que para el 2015 el peligro aumentará.