Este medio, que es pobre y medianamente honrado (siempre me compro unos tabletones con el vuelto del pan. Es una costumbre que tengo desde los nueve años. Lo siento, mamá) hace, de oficio, del derecho a réplica una institución sagrada, y les comparte los dos PDFs donde Héctor Zúñiga desmiente punto por punto el análisis que hicimos de su misión mesiánica en la tierra de estudiantes pobres y sin oportunidades.