No, Ledezma. No están creciendo.

Aunque vendan más copias, aunque tengan más visitas en su página. Eso no es crecer. Eso es generar ruido gratis.

No sería tan terrible si no fuera porque queda en evidencia la propia incoherencia. A mí no se me olvida que El Ciudadano era uno de esos medios que internacionalmente tenían el descaro de hacer el “Je ne suis Charlie” (Yo no soy Charlie) la punta de lanza de la limitación de la libertad de expresión en nombre de la corrección política.

Vamos a dejar aparte lo malísimo del contenido que publican en su edición web, formada mayormente de copias y pega de contenido conocido como “viral”, contenido supuestamente “interesante” que el lector descerebrado promedio engancha y comparte en su muro. Muy poco, por cierto, contenido original. Una cuestión que no es poco frecuente, pues The Clinic, Revolución tres punto cero,  Vozciudadanachile, Política y sociedad y otros tantos sitios usan, más encima con esos popups invasivos que te obligan a ponerle like a su página de facebook y ese diseño atiborrado de anuncios, más allá de lo soportable. Hasta The Pirate bay es menos invasivo con los anuncios.

Ustedes afirman que el enfoque de su portada es correcta, porque se trata de personas de derecha dura, que son financiados por la hegemonía, que les otorga fondos a destajo, o aún peor, son ellos los tenedores de los fondos. Sin embargo, hace un mes (¡Hace un mes exactamente!) Hacían eco de discursos donde decían que Charlie Hebdó había provocado a sus asesinos, mediante la burla a sus creencias y la absoluta falta de respeto y desprecio por el otro, más aún cuando se trataba de musulmanes que viven cotidianamente en la opresión por parte de occidente. Como Charlie Hebdó está hecho por occidentales blancos, entonces Charlie Hebdó es poco menos que la OTAN burlándose en lo que es sagrado para unos fanáticos, que merecen res pe to.

Ah, claro, verdad que los atentados del radicalismo islámico se financiaron con completadas.

Verdad que los jeques árabes lograron construir sus palacios con los dineros de una cucha.

Verdad que Qatar se construyó lavando autos.

Verdad que el armamento del ISIS -y su productora audiovisual -es totalmente autogestionado.

Verdad que a los dibujantes de la Charlie Hebdó los ejecutaron con armas hechizas.

Yo acuso a El Ciudadano en su frívola hipocresía. Su insoportable cinismo. Hace un mes condenaban al humorismo y a los dibujantes de monitos por no respetar las creencias ajenas. Hoy día hacen prácticamente lo mismo. “Pero si la Ena no es un personaje divino” ¿Y qué importa? Después de todo, hay gente que cree que merece respeto, un respeto casi sagrado. Aunque sean menos que los caribús. Aunque sean el 11 por ciento del 11 por ciento. Aunque estén chalados y locos.

Tal como los musulmanes que matan si dibujas a Mahoma. Si pones un mono de palitos y abajo escribes “Mahoma”.

O mejor, ¿por qué no aplicamos el mismo criterio a los mismos hechos?

La Adimark es una mierda, no sirve para detener las balas

 

O sea… ya, aceptamos que el Ciudadano ponga en su portada, si quiere, alguien cagando sobre el cráneo abierto de Jaime Guzmán. Pero así, también, tendrá dicho medio que aceptar, y hasta apoyar, el derecho de Charlie Hebdó -y de cualquier medio del mundo -de dibujar a Mahoma, ridiculizar a los musulmanes, y practicar el humor más negro posible, tan negro que no de risa, tan negro que venga con un mixtape canero.

Entonces, El Ciudadano, ¿Somos o no somos? ¿Estamos a favor de la libertad de expresión, o solo cuando nos conviene? ¿O sólo vale cuando afecta a los que nos caen mal?

Tienen suerte de que la UDI hoy sea un cadáver. Hoy pueden jactarse de osados, pero eso sí, tienen suerte que en la UDI -hasta donde sabemos -no hay una brigada de choque que se dedique a matar a quienes los ofenden. Por que si eso pasara, pucha que sería triste que alguien dijera -previa advertencia que ellos no legitiman el matar -que después de todo, ellos se la buscaron, porque ellos pusieron el dibujo primero. Y encima, rematar con un “Yo no soy El Ciudadano”.

Autobombo

El desafiante artículo con que El Ciudadano anuncia el supuesto impacto de su portada contrasta un tanto con la realidad. En rigor, ningún otro medio salió a hacer notar dicha supuesta controversia, salvo por Copano, y el debate tampoco prendió mucho. Tanto así, que en la serie de tuits con la que Ledezma celebra su portada, sale un bot en ruso.

bot ruso

Al final, el show de El Ciudadano se reduce a esto: