Es cosa de observar cómo reacciona el pobre gato ante las humillaciones que sufre de parte de su dueña. De verdad, usted, tenedor de gatos, ¿trata de esa manera a su minino? No importa si se lame las bolas o camina de forma amanerada. Pero andar jodiéndole la psique a un gato es malísimo. Exigimos Ley Zamudio.