El viernes, el presidente Barack Obama le declaró formalmente la guerra al Estado Islámico, que ocupa una gran zona de Irak y una zona más pequeña del norte de Siria… Y por supuesto hizo gala de sus dotes de narrador para hacer descripciones terroríficas de la peligrosidad de aquel ejército de extremistas islámicos sunnitas. Pero, según se aprecia incluso en la prensa más oficialista de Estados Unidos, como el New York Times y el Washington Post, el señor presidente le puso demasiado color a su discurso.

Crónica de Ruperto Concha del 14 de septiembre de 2014.