Puedes reconocer a un Krishna por su falta de cabello y su ropa de semidios.
Puedes reconocer a un Krishna por su falta de cabello y su ropa de semidios.

Para nadie es un misterio que cada vez hay más gente vegetariana, preocupada por el medio ambiente o simplemente posera. Cualquiera sea el motivo por el cual te has vuelto sumamente amante del ecosistema, las empresas han explotado hasta el cansancio este estandarte con el fin de obtener buenas utilidades, pero sin lugar a dudas, una de las empresas que más ha lucrado con la moda por lo consciente son los krishnas.

En todo lugar y orden de cosas, nunca falta el krishna que te intenta vender algo. No importa la ciudad en que estés, en cada esquina medianamente transitada te encontrarás con uno, es que son como una plaga de gente “consciente”, con mucho que decir y  por sobre todo con mucho que vender, ya sean hamburguesas de soya, revistas, pasaportes, cajitas conscientes (alter ego de la cajita feliz) y cada cosa que se les ocurre.

Paralelo a esto, en sus templos, los krishnas ofrecen almuerzos, clases de cocina -en las que obviamente ellos te proporcionan todos los ingredientes a precios exorbitantes-,  clases de yoga, CDs con música para meditar y ser tan profundos e iluminados como ellos.

Según lo que he leído en libros (que ellos mismos me vendieron, obvio) su ideología dice relación con hacer el menos daño posible, pero si su fin es ayudar y promover el respeto a las demás especies (según dicen) tendría más sentido hacerlo a través de internet donde existe un acceso libre, en vez de hacerlo mediante toneladas de papel que te venden a precios exagerados (disfrazados de “cooperación voluntaria”) y que generalmente terminan en el basurero. Porque me hace sentido que vendan un libro de comida vegetariana, pero no esas revistas para autopromocionarse y las cajitas conscientes, que en realidad para lo único que sirven es para generar más basura.

En definitiva, los krishnas  son sólo otra gran empresa que se aprovechan del apogeo por el respeto a los animales que han generado las personas en estos últimos años, para mi están más cercas de ser una sociedad anónima, preocupados por obtener buenas rentas, que de ser seres espirituales como quieren hacernos creer.