Post patrocinado por la Fundación para la Violencia de Género Marcel Clock.

Marcel, Marcel, qué hiciste de tu vida Marcel. Pasaste de ser el nuevo Mesías, un puntudo analista, un flautista de Hamelín que conquistó a cientos de jóvenes, un prometedor economista, a… a… bueno, cómo decirlo. A un viejito que está pronto a entrar al asilo de ancianos, un psicótico que cree que todo el mundo está en su contra.

Supongamos que es cierto que hay fraude en Chile. Mal que mal, con todas las irregularidades que hubo para las elecciones municipales, no nos debiera extrañar. Entonces, ¿POR QUÉ CHUCHA NO LO DIJISTE ANTES WEON? Ahora no vale. Un mes después, no vale.

 La Justicia Electoral

El acceso a la justicia electoral es carísimo. Si es por pedir la anulación de una elección de centro de alumnos, de junta de vecinos, de club de fútbol, fácilmente se te pueden ir seiscientas o setecientas lucas, descontado el hecho que el juicio puede tomar seis meses y el usurpador, ahí, sentado, detentando el puesto. Y uno, quedando como loco ridículo rabiando por la causa. Entonces, es obvio que las personas comunes se vean desincentivadas a usar dicha vía. Es mejor agarrar a combos al presidente de la junta de vecinos que ir al Tribunal. Además, todos los plazos para recurrir las elecciones presidenciales precluyeron hace rato.

La simplificación de la forma de votar, el aumento explosivo del padrón electoral y  la eliminación de ciertas formalidades -el entintado del dedo -bien pueden dar paso a un fraude. Sí, es cierto. Que no hay una forma de identificación decente de los votantes, que es urgente implantar por lo menos la identificación electrónica -para no asustar a los que le tienen miedo al voto electrónico – sí, es cierto. Pero si querías reclamar por eso, debiste hacerlo antes de las elecciones. Hacerlo después, es quedar como agüeonao. Calladito estabas mejor paradito, Marcel. Después de todos los cagazos que te mandaste, después de perder a todo el público que ganaste en años de andar dando conferencias hasta en la plaza más punga de Contulmo, todo eso, lo mandaste a la mierda con decir una pura pachotada, con no ver bien el tema de tu personalidad irascible, con prometer sueldos sobre el de mercado y no terminar pagando ni un peso. Hay gente que te pudo haber trabajado ad honorem, Marcel. ¿Para qué les prometes, entonces, sueldos maravillosos si al final, igual los dejas sin una rosca?

 La pastilla roja, la pastilla azul, la pastilla amarilla

 ¿En qué mundo vivirá Marcel? ¿Vivirá en una dimensión paralela donde todos quieren perjudicarlo? Quizás cree que esto es la matrix: si te tomas la pastilla roja, haremos el socialismo. Si te tomas la amarilla, seremos concertacionistas. Si te tomas la azul, bueno, se para la tulita.

 Entiende Marcel, no todo se reduce a internet. Que te vitoreen diez mil perfiles en tuiter no es que tengas a todos dominados, amiguín. Nosotros en Nefasto, lo sabemos muy bien. Esta página, fundada hace apenas tres días, nos ha brindado enormes y vasta experiencia sobre qué es real y qué es challa.

Ay, Marcel, no nos haces reir. Nos das pena. Mucha pena. Reposa, viaja, duerme, pero por sobre todo, por tu bien, por el bien de nosotros, por el bien de todos: no des más entrevistas.

Síntesis: Marcel, chúpalo.