https://www.youtube.com/watch?v=oOpzK12cnKU

Una nueva conspiración ha quedado al descubierto esta mañana. Los habitantes de la ciudad de Quilpué han reconocido haber falsificado el terremoto con tal de conseguir llamar la atención.

“Quilpué reúne una gran cantidad de attenttion whores” ha reconocido un psiquiatra local. “Todos los días atiendo weones desesperados por llamar la atención más que el otro. Recuerdo un caso muy bullado, de un weón que me dijo que quería quemar una guagua, a ver si por fin salía en la tele” nos señaló. “Eso terminó muy mal” recordó.

Cómo se hizo el sismo

Convocados para las seis de la tarde en la plaza de la municipalidad, más de 300 ciudadanos de Quilpué con los más graves índices de obesidad, fueron dirigidos por un alegre instructor de zumba, quien les puso la canción “Y salta, y salta, salta salta y salta”. La plaza se halla en un sector donde confluyen las aguas de todos los cerros a una gran quebrada, que es en realidad una falla. Por la reciente lluvia, el terreno se encontraba reblandecido; así, con casi las 30 toneladas de gordos en una pequeña porción de terreno, saltando sin parar, comenzaron a producirse movimientos seísmicos de gran intensidad. Para las seis y media, la gran cantidad de presión ejercida con el suelo logró que una de las dos placas en la falla finalmente se comenzara a soltar, produciéndose el deslizamiento de tierra que dio como resultado al sismo que hizo que Bob Dylan cantase en los montes quilpueínos, arrastrando a la línea del tren a su paso, y dejando a cientos de miles de inocentes bajo las garras de los muy inescrupulosos microbuseros.

Escuela de teatro

Se hicieron inmediatamente célebres extraños personajes. Así, una señora que había hecho un taller de teatro en el verano sacó sus dotes e interpretó un desmayo en el caracol centro comercial del centro de Quilpué. Dicho taller fue dictado por la célebre actriz internacional Sasha Grey, lo que causó enormes críticas a la hora de la interpretación.

Asperguer

Así mismo, extraños seres salieron a las calles a predicar el fin del mundo y a lanzar insolicitadas especulaciones respecto al origen del sismo, buscando sus segundos de fama y el ser consagrados como el Marcelo Lagos del pueblo, cuestión que hasta el minuto había logrado Sergio “Pirincho” Cárcamo.

Dedicado a la Caldo, que odia Quilpué y todo lo que contiene.