Todos guardamos en nuestro corazón recuerdos de la primera comunión. Esa en que te prometieron conversar con dios y todo lo que obtuviste fue una masa de pan que sabía a papel granulado y medio húmedo, cuando no, sin ser primero toqueteado por el cura del pueblo. Entonces, como los tiempos cambian, y la juventú también, en Loserpower hemos detectado que los denominados “Santitos” (aquellas estampitas con figuras religiosas que se regalan con motivo de ser invitado al posterior convite de chispop, ramitas y chisitos que congrega hordas de cabros chicos cada cual más chillón y hereje, cuyo único fin no es celebrar la inclusión de un nuevo miembro a la Iglesia Apostólica y Romana, sino el meramente saquear las fuentes de papas fritas. Y uno, mirándole las tetas a la ACN, que es prácticamente lo único a lo que vas) han cambiado radicalmente, como podemos observar:

Pero no podía ser más, la más popular en las primeras comuniones es esta: