La doctrina más avanzada en materia de obligaciones considera que el acreedor debe ayudar al deudor a cumplir con sus obligaciones. Sería una de las nuevas aristas de las responsabilidades que surgen al adquirir una deuda, sobre todo en situaciones de disparidad de poder.

El juez Griesa parece estar influenciado exclusivamente por un viejo y anquilosado derecho de obligaciones, y en consecuencia, lo ha aplicado de manera inflexible en favor de acreedores de mala fe. El actual gobierno Argentino logró un modo sustentable de pagar su deuda, en bonos que el mercado castigó por incobrables, y cuyos tenedores más déspotas quieren recuperar en su totalidad, aunque ello no sea ni producto del esfuerzo ni del trabajo. En definitiva, es un nuevo asalto a mano armada contra los pobres.

Lo divertido es que hay dinero para pagar, pero los montos de la deuda devaluada (reestructurada); el hecho que haya un grupo que reclame los precios originales y no los devaluados, que son los reales, que son los montos en que ellos compraron dicha deuda, hizo que se bloquearan los pagos. No hay cese de pagos, pero la ¿justicia? norteamericana ha impedido que el pago se perfeccione. Es inédito en teoría de obligaciones.

Ahora, ¿por qué decimos que el acreedor tiene también responsabilidad? Las sucesivas crisis económicas por las que hemos transitado debiera dejarnos lecciones duras. Quien brinda un crédito blando, con condiciones irrisorias e irresponsables debe exponerse a que su deudor jamás pagará. El pretender estrujar de por vida a una persona por insolvente es sencillamente inaceptable. Es por ello que las deudas de crédito universitario, por ejemplo, son deudas ilegítimas y castigables hacia el acreedor. Bien podría alegarse que se trata de una deuda odiosa. Además, el mercado sancionó con la desvalorización de dichas deudas la irresponsabilidad de los especuladores; da risa ver como los austrolibertarios acuden a las faldas del Estado, es decir, el poder judicial, para obtener lo que reclaman como “suyo”, esto es, un montón de humo.

Los dueños de la deuda externa Argentina debieran aceptar el precio actual, dado que es deuda impagable, de alto riesgo, otorgada a sabiendas de dichos riesgos. En definitiva, Griesa les está otorgando un jugoso subsidio estatal, a costas de otro estado.