¿Se acuerdan de tantas marchas contra los suplementeros? Les gritábamos “Allá están, esos son, los que venden “La Nación”. Bueno, eso ya no va más. Vuela alto, periódico moderadamente fome, cuya única gracia era la planta impresora donde la prensa independiente encontraba precios moderadamente justos (hasta que el Clinic se fue a QW, El Ciudadano a Copesa y a El Centro, y así) y bueno… el edificio donde funcionó la Quimantú, los periódicos charchas que nadie compró, la importancia de tener una portada en un kiosko, porque todos sabemos que las portadas de los kioskos son autenticos afiches públicos por los que nadie les dará color si están expuestos al sol. Ah, todo se acabó. Y los de Cambio 21 lloran lágrimas por que el buque salvavidas que habían inventado no volverá a la nave nodriza, que se hunde, hace agua, lentamente, glu glu glue, en aguas internacionales, ah no, en zona económica exclusiva peruana.

Duerme bien, La Nación. Mándanos fondos holandeses para que vuelva la Revista Análisis.