Por PobreCabra

A mis lindos 19 años un mino me dejó y de picada se me ocurrió meterme al taller de fútbol (? ), donde descubrí que tenía talento y hasta me seleccionaron en esas selecciones de universidad. Además, estaba preparándome para recibir mi Confirmación, iba a misa los domingos. Más encima me iba bien en las notas. Era algo así como la matea, buena onda, deportista y super cristiana. Solo me faltaba estar en un Techo para Chile, Adoptar un Hermano y ser rubia. Pero como era tan buena, diosito me escogió para su obra y salieron las dos rayas culposas en el test de embarazo. ¿Hijo deseado? Ni cagando, por mucho que fuera el hermano de Jesucristo. Comprenderán que en esas condiciones, el aborto no era una opción para mí (1).
Pero que haya asumido no significa que el pasado haya cambiado y de pronto, SORPRESA, el hijo no deseado se transformó en deseado. Aparte de tener que lidiar con el cambio tremendo de vida (no más fútbol, no más salidas, cuestionamientos de la Iglesia, trabajar y doble esfuerzo), el espíritu santo se dio media vuelta y no me apoyó, y más encima, tengo que andar aguantando preguntas culiás y frases pilarsordescas.
Hay dos tipos de situaciones. Primero, está esa gente que empieza a preguntarte todo, pero TODO, y luego te pregunta “¿querías tener un hijo?”. No sé qué respuesta esperan. “Claro, quería perder mi vida de niñita socialmente modelo para llenarme de estrías, dilatar la vagina, romperme los pezones y criar”. Ahí aparece Pilar Sordo en forma de paloma, ingresa al cuerpo de preguntante, el que pone cara de pena y se lanza un sólido “no importa, tu hijo llena tu vida de alegría con sus sonrisas =)” o “un hijo siempre es lo más maravilloso que a alguien le puede pasar”. O sea, mi hijo sí me llena la vida y sí es maravilloso y todo eso, pero seamos honestos: no lo quería tener y seguramente si pudiera volver atrás no sé si lo tendría, básicamente porque no tenía ni 100 pesos propios y así no se puede andar trayendo críos al mundo. Y como lo quiero tanto, me gustaría tenerlo y darle buena vida desde el principio y que no tuviera una mamá estudiante, trabajadora, sino una mamá más armada en la vida. Tal vez hasta un papá.
La otra situación sucede cuando en mis ataques de genialidad se me ocurre decir sin que nadie me pregunte que mi hijo no es deseado. Ahí me transformo en mala madre, ahí me dicen que no merezco la maternidad y que ojalá mi hijo nunca sepa que yo no quería tenerlo. O sea, tengo que omitir o mentir, cosa que según diosito es pecado y no quiero tener más pecados que fornicar. Para la gente juzgadora no vale que haya asumido la maternidad (ni siquiera saben si lo hice sola, si me costó y toda esa pena que puedo dar), no vale que no haya abortado, solo vale que soy mala porque no soy capaz de retroceder el tiempo como diosito lo hace en el capítulo de la Amenaza Siluria parte III de 31 minutos (2) y hacer a mi hijo no deseado un hijo deseado.
En el fondo, siento que la gente es muy culiá, porque no les interesa escuchar la verdad y cree que cuando se trata de niños todo se anula, pero las heridas sanan cuando las cosas se asumen. No podría amar hoy a mi hijo fingiendo que lo quise, creo que lo quiero más al no haberlo deseado, porque es más fácil querer cuando deseas, en cambio, el amor que nace desde la adversidad es más potente. Por lo menos en mi caso es así.
Así que para todos ustedes, empecemos a decir las cosas como corresponde y no tengamos miedo de ser verdaderos, asumamos que no queríamos tener hijos, digan abiertamente si se hicieron un aborto, lloren si están chatos de criar, puteen todos los viernes que se tienen que quedar viendo películas de niños y píquense cuando se ven gastando la plata en un Chocapic mega grande que dura dos días. Así seremos una sociedad más sana y más verdadera.

pd. Si va a postear que no me cuidé y que debí ser responsable, por favor acompañar de algún link que me muestre un anticonceptivo 100% efectivo. Muchos los agradeceremos.

pd2. Si va a postear que me pasó por maraca y que no tengo que abrir las piernas, chúpela.

(1) Ahora tampoco lo es, pero aprendí que tengo que sacar mis rosarios de otros ovarios.
(2) Segunda Temporada.